martes, 30 de junio de 2015

99- Día de reencuentros.

Llegaron al aeropuerto tras más de media hora de viaje. Nada más llegar les iluminaron los flashes de las cámaras de los paparazzis y directioners. Afortunadamente, la limusina a la que iban tenían las ventanas tintadas por lo que no les afectaron.

Eran las siete de la mañana y, sorprendentemente, a ellos la hora no les impedía ir al aeropuerto a verles.

-¡Harryyyyyyyyyy!- gritó una chica golpeando la puerta trasera de la parte derecha, donde se situaba Julie.

-Madre mía, con casi cuarenta años y sigue siendo un rompecorazones para chicas de veinte años- comentó Julie y su madre se giró desde el asiento delantero para enseñarle su sonrisa.

De repente, la puerta del coche se abrió y Julie vio que se trataban de dos guardaespaldas. La chica agarró a su hermana Anna y Nathan las siguió por detrás. Sus padres salieron por la puerta de delante con Elisabeth.

Pronto se llenó de gritos y el camino que les llevaba a la puerta principal del Aeropuerto de Londres se saturó de manos que intentaban tocar a Harry. Julie tuvo que agarrar fuertemente a su hermana pequeña para que no fuera golpeada.

Nathan y Julie también fueron gritados por las directioners. Vio que su hermano pequeño las saludaba con una sonrisa y Julie hizo lo mismo. Pronto tuvo que abandonar aquella tarea pues, le cegó un flash de la cámara de un paparazzi.

-Ay, madre- masculló Emma, zafándose del brazo de una fan que no la soltaba. El guardaespaldas que la acompañaba, con un humor de perros,  se dirigió a la adolescente que la había agarrado- no, no importa- añadió Em. Se acercó a la chica para regalarse una sonrisa y disculparse de los malos modos de su guardaespaldas. Harry la sostuvo de la cintura para que no volviera a pasar y, con la otra, sostuvo en brazos a Elisabeth.

Afortunadamente, se adentraron en el interior del aeropuerto. Allí dentro había más fans pero estaba más protegido y encima no había paparazzis que les incordiaran con sus molestas cámaras de fotos. Todos suspiraron de alivio y, guiados por los guardaespaldas, se reunieron con los demás.

Allí estaba la familia Horan al completo (Niall, Belén, Sofía y Maura), la familia Malik (Zayn, Beth, Zath y Aisha), la familia Tomlinson (Louis, Eleanor y Phoenix), Liam Payne, Bambi lo Blue, Nicole y Heaven Wells. Todos tenían cara de sueño.

-¡Anda, por fin llegan!- gritó la hija de Louis y Eleanor, Phoenix, señalándoles con el dedo.

-Diez minutos de retraso, ¡no puede ser!- exclamó Liam de broma y se acercó a su mejor amigo Harry para darle un abrazo.

Julie saludó a su segunda familia. Vio de reojo que su prima segunda Sofía estaba reunida con Zath por lo que les evitó y siguió a su hermano Nathan, que se dirigía donde estaban Aisha y Heaven.

-¡Quince de octubre!- gritó Aisha con su típica alegría al verles. Julie advirtió que se había maquillado sin importarle la hora que era- cómo ha pasado el tiempo.

Nathan sonrió en respuesta pero no dijo nada. Había pasado más de un mes del segundo beso que le dio a Heaven, cuando lloraba por la marcha de su padre, pero después de eso, apenas habían intercambiado palabra. Él necesitaba espacio y tiempo para pensar y, al parecer, la pelirrojita también.

-Es la primera vez que voy a los MTV Video Music Awards- habló Heaven en voz baja.

Todos ellos habían ido varias veces con sus padres aunque hacía tres años o así que Julie no asistía.

-¿Tu madre está invitada?- le preguntó Nathan con curiosidad.

Heaven no alzó la cabeza para mirarle.

-Es una de las figuras más importantes de la moda así que sí- afirmó.

Alarmada, Julie vio por el rabillo del ojo que Sofía y Zath se acercaban a ellos. Trató de evitar los ojos de ambos e hizo como si estuviera ocupada hablando con Aisha pero ésta, inocente, saludó a su hermano. Él la respondió con un achuchón cariñoso y Julie apartó la vista.

-Hey, hey, hey. Pensé que Frankie se uniría con nosotros- habló la mayor de los Horan con voz cantarina. Disimuladamente, le lanzó una mirada a Nathan.

-Mis padres no me dejaron invitarla- respondió ella con tristeza. Estaba segura de que el viaje iba a ser mucho más ameno con su mejor amiga junto a ella- no está permitido.

Sofía asintió y Julie adivinó que se sentía aliviada: nunca se había llevado especialmente bien con Frankie.

-Pues Aja sí vendrá- afirmó ella regodeándose.

-Claro, porque es hija de un famoso- intervino Nathan, poniendo los ojos en blanco- hablando de ella, ¿no vendrá con nosotros?

La rubia soltó una carcajada.

-Ella salió con sus padres anoche- le explicó. Alzó una ceja y, con una sonrisa traviesa, añadió- me ha dicho que sabe un escondrijo para que os podáis liar de nuevo.

Julie puso cara de asco y se giró para desunirse de aquella conversación. Vio que a su lado ya no estaba Heaven y parpadeó, confusa.

-Oh, vamos por Dios, ¿Aja?- participó Zath con su voz grave. Julie se estremeció al oírle después de tanto tiempo y simuló observar el pelo de Aisha- puedes buscarte a una chica mejor, ella es una cabeza hueca.

Nathan se rió ante el comentario y Sofía protestó en defensa de su mejor amiga.

-¿Como Madison, no?- antes de que se diera cuenta, a Julie se le escapó aquel comentario. Se mordió la boca cuando ya era demasiado tarde.

-Eso digo yo- le apoyó Nathan- todo el mundo está enterado de vuestra relación.

Aisha hizo como si estuviera vomitando.

-Mi futura cuñada.

El rostro de Zath se ensombreció y, mirando fijamente a Julie y delante de todos, dijo:

-No estoy saliendo con Madison. Mi corazón ya está ocupado.

Sofía y Aisha advirtieron la tensión que había entre Zath y Julie pero Nathan lo ignoró completamente, sin darse cuenta. Gracias a Dios que Bambi se acercó a ellos para avisarles de que el avión privado en el que se montarían iba a despegar dentro de quince minutos.


~~~


Doce horas después, a las once de la mañana en horario de Los Ángeles, todos llegaron al hotel más cercano del festival MTV, agotados. Tuvieron que soportar otros minutos de gritos de fans en la salida del aeropuerto y en la entrada del hotel.

Le reservaron una habitación para Julie, Sofía, Heaven y Aisha; otra para Zath y Nathan y otras por cada matrimonio y sus hijos más pequeños. Nicole y Bambi, al no tener pareja, iban a la misma habitación. Liam era la única persona que se reservó una habitación individual.

-Uuuuuh, tenemos el cuarto para nosotros solos- soltó Zayn sin parar de alzar las cejas al ver que sus dos hijos, Zath y Aisha, se ingresaban en otras habitaciones.

-Oh Dios, papá- se quejó Zath al escucharle. Puso una mueca de desagrado- esas cosas te lo guardas.

Julie ahogó la carcajada y subió junto con su prima segunda. En el ascensor, cuando las dos estuvieron solas, Sofía soltó:

-Conque no estoy saliendo con Madison. Mi corazón ya está ocupado, ¿eh?

-Ya- Julie simuló sentirse indiferente ante el comentario y observó los botones del ascensor como si fueran una cosa muy interesante- a saber quién será.
 
-No te hagas tanto la tonta conmigo. Puede que lo parezca pero la verdadera Sofía Horan no lo es- comentó ella en cuanto las puertas se abrieron. Sonrió pícaramente y después le guiñó un ojo.

Julie soltó una exclamación de susto al ver a dos jóvenes plantados en el ascensor, dispuestos a subir. Les reconoció de inmediato y ellos, al parecer, también a ellas. Se puso algo nerviosa al ver a uno de los chicos.

-¡Hola!- chilló Flynn Bloom. Tom, al lado de él, iluminó el ascensor entero con su sonrisa blanquecina.

Sofía tuvo que agarrarla del brazo para tirar de ella y sacarla del ascensor. Cuando recobró la compostura, se sintió algo avergonzada.

-¿Qué hacéis aquí?- preguntó, curiosa.

-¿No es obvio?- contestó Tom, enviándole escalofríos por todo el cuerpo. Tenía una voz muy bonita. De alguna manera, le recordaba al de Taylor solo que más grave y potente- todos los famosos se han hospedado aquí, es el más cercano al festival. Esperaba verte por aquí.

Los tres la miraron como si fuera tonta y Julie enrojeció aún más. ¡Qué idiota! Se ponía tan nerviosa delante de él que hablaba sin pensar.

-¡Ay, Flynn! En la cafetería del hotel hay un helado maravilloso, con unos sabores increíbles- de repente, Sofía se agarró al brazo del chico y se alejaron de Tom y ella- ¡te va a encantar!- prácticamente, Flynn había sido arrastrado por la rubia pero a él no parecía importarle.

Julie alzó una ceja mientras les observaba marchar: no habían pasado por la cafetería por lo que se lo había inventado completamente. Tom pareció adivinar sus pensamientos.

-Y si no hubiera helado, ¿qué excusa pondría?- inquirió él en tono de broma.

-Probablemente en cuanto estén abajo ni se acuerden del helado- dijo ella, soltando una risita.

Tom se rió también y la observó con sus intensos ojos azules. A Julie la intimidaban más que los ojos marrones de Zath.

De repente, la puerta del ascensor se abrió de nuevo y por él salió el aludido y su hermano Nathan. Fue como si el mismísimo Zath la hubiera escuchado.

-Anda, ¡hola Julie!- le saludó su hermano y se encaminó hacia pasillo para buscar el número de su habitación. Zath, en silencio, le siguió por detrás pero en seguida frenó en seco y dio media vuelta para mirarla.

-Vamos, Jules- le instó el moreno con un tono de voz que no le agradó nada. ¿Quién era él para obligarla lo que tenía que hacer?

Nathan paró de andar también y frunció el ceño al ver que su amigo miraba a Julie, como si la estuviera esperando. El chico le rogó con los ojos que se alejara de Tom. Eso provocó una enorme satisfacción al ego de Julie.

Podría haber dicho simplemente que no tenía las llaves de su habitación, cosa que era verdad ya que las tenía Sofía, pero no pensaba confesárselo. Nunca había sido así pero quería hacerle daño y pagarle con la misma moneda.

-Me voy con Tom por ahí- le respondió ella con voz seria.

Miró a Zath para no perder detalle su reacción. Vio que le había lastimado, tal y como quería, pero al verle así se sintió un poco mal. Sin embargo, agarró a Tom de la mano y se alejó.

~~~

Guiomar caminaba felizmente junto con su marido Walter y su maravillosa hija Gwendolyn de ocho años. Se dirigían al lago de Lostfield, donde había muchos patos.

-¿A qué no me pillaaaaaaaaaas?- gritó la niña entre carcajadas y corrió como una bala hacia delante.

Walter empezó a correr detrás de ella, dándole un poco de ventaja. Ambos empezaron a chillar. Al cabo de poco tiempo, Walter cogió a Gwenny al vuelo y empezó a alzarla al aire como si fuera un avión. La pequeña no podía parar de gritar y de reír.

Guiomar sonrió como una niña al ver la escena tan enternecedora. Era profundamente feliz al ver a su hija tan contenta, tan querida. Ella, en cambio, no había sido tan afortunada. Nunca había ido al parque con sus padres, ni siquiera la habían cogido en brazos. Había aprendido a crecer sola, ignorada por sus padres y por su hermana Brooke. Guiomar se encargaría de que Gwen y su futuro hijo no pasaran por ese calvario nunca.

-¡Mami, ven! Sálvame de las garras de papá- le suplicó Gwendolyn riéndose sin parar; Walter estaba haciéndole cosquillas.

Guiomar apretó el paso pero en seguida notó un tirón en la barriga. Instantáneamente se llevó una mano a dicha parte, componiendo una mueca de dolor. Se arqueó.

Alguien posó su mano en la espalda y vio que se trataba de su marido al alzar la cabeza. Él la miraba muy preocupada y Gwenny, que estaba colgada del hombro de su padre, también.
 
-¿Cariño, te encuentras bien?

Guiomar le sonrió a su esposo para tranquilizarle y se estiró. No se soltó de su barriga aún.

-He notado una patada- anunció.

La cara de Walter se iluminó de alegría al escuchar la primera noticia de su hijo o hija y la abrazó con mimo.

-¡Qué malo es!- gritó Gwendolyn, en desacuerdo- ¿por qué te pega?

Los dos padres se echaron a reír por el comentario. Gwendolyn frunció el ceño, molesta, y se soltó de su padre.

-Es inconsciente de lo que hace, cielo- respondió la rubia. Sentía varias cosas a la vez, una mezcla de sentimientos felices: alegría, valentía, orgullo... Nunca había sido tan feliz en su vida- tú también me pegabas patadas cuando estabas dentro.

-¿En serio?- se asombró la niña.

-Claro. Si cada dos por tres soltaba un gemido de dolor por tu culpa, malvada- bromeó Walter. Gwendolyn se rió y escapó de nuevo mientras que Walter la perseguía.

Llegaron al parque. La casa de Hayley estaba a un minuto de allí por lo que les avisó que iría a visitarla un momento para charlar con ella. Casualmente, en el camino se encontró con la profesora de su hija Gwen. La misma que le había llamado para expresarle su preocupación por su hija debido a sus pésimas notas.

-Mia, ¡hola!

Mia era una guapa joven muy inteligente. Rondaba los veinticinco años y era hija de un director de cine cuyo nombre no recordaba. La chica iba agarrada de la mano con un atractivo chico bastante más mayor que ella.

-Anda, Guiomar, ¿cómo andas? Qué gusto verte por aquí- le saludó cortésmente, parando enfrente de ella. El chico se limitó a sacudir la cabeza a modo de saludo.

-Igualmente, Mia. Ya que te encuentro por aquí, me gustaría saber cómo va Gwendolyn- le pidió Guiomar, a la espera de su respuesta.

Los ojos de la profesora de su hija brillaron.

-Es una niña excepcional, Guiomar. Increíble- comentó con admiración y Guiomar se infló de orgullo- de un día para otro cambió y ahora participa en clase y tiene una respuesta para todo.

-No ha salido de mí- se guaseó la rubia, muy feliz y más relajada.

-Es muy inteligente- afirmó Mia, también orgullosa- además, el otro día le anunció a la clase que iba a tener un nuevo hermano. Estaba realmente contenta. Felicidades, por cierto.

Guiomar no cabía en sí de gozo. ¡Por fin su hija había comprendido que la quería de igual modo que a su futuro hijo!

-Muchísimas gracias, Mia. De verdad, no sabes cuánto.

La joven sonrió como respuesta y siguió caminando con su amigo/novio hasta que desaparecieron al adentrarse en una calle.


~~~

Eran las cinco de la tarde y Nicole tenía media hora para arreglarse. Durante toda su vida, ella había sido el alma de la fiesta y jamás había tenido tanta desgana como ahora mismo. Daría lo que fuera por tumbarse en la cama y regresar a Lostfield al día siguiente. Pero era demasiado tarde para retractarse.

Se había puesto un sencillo y favorecedor vestido blanco con cut outs de Nicole Ellis, unos zapatos plateados y un clutch. Le pareció suficiente.

-Pero maquíllate- le pidió su compañera de habitación, Bambi. Ella ya estaba totalmente arreglada y, a decir verdad, estaba preciosa y joven.

A Nicole no le apetecía nada. Nunca había salido a la calle sin una gota de maquillaje pero ahora mismo le daba igual mostrarse ante miles de personas su verdadera cara.

-Te ayudo- añadió la pelirroja (aunque aquel día se había teñido de castaño. El tinte duraba hasta la ducha) con dulzura al ver su tristeza. La miró con pena mientras cogía su kit de maquillaje pero después, para animarla, sonrió y dijo- mira esa crema hace rejuvenecerte la piel. ¡Es genial! Todas las tienen- le explicó Bambi. Nicole sabía que se refería a Emma, Guiomar y demás.

-Gracias- le susurró. Bambi empezó a maquillarla suavemente.
 
Estuvieron en silencio en ese lapso de tiempo. Cuando su amiga se retiró, veinte minutos después, Nicole abrió los ojos y pudo verse en el espejo. Verdaderamente parecía diez años más joven. No aparentaba los treinta y siete años que tenía.

No dijo nada más y se levantó a limpiar su cama y la maleta. Después esperó en la puerta para salir con Bambi hacia la recepción del hotel.

-Un momento, Nicole. No te vayas- le dijo Bambi cuando ésta abrió la puerta al ver que su compañera ya estaba preparada.

-¿Qué pasa?

Bambi la miró y tardó unos instantes en abrir la boca.

-Estamos en Los Ángeles- comentó como si dijera gran cosa. La observó como si hubiera soltado una enorme información.

-No me digas- murmuró Nicole intentando parecer sarcástica aunque sin éxito.

Bambi resopló angustiosamente, como si se rindiera. Se llevó una mano al pelo, destrozando un poco su perfecta cola de caballo.
 
-Tu marido está en Nueva York. A seis horas de aquí.

-¡Eso es como de Inglaterra a Canadá!- exclamó Nicole- y no quiero hablar de eso.

Bambi la miró con un brillo extraño en los ojos. Supuso que era tristeza, no era difícil adivinarlo. A Nicole le entraron ganas de preguntarle alguna noticia sobre Thomas, pues era su mejor amiga. La última vez que supo de él fue cuando regresó a Estados Unidos, hacía más de un mes.

-Vámonos- le urgió Bambi al ver la hora que era. No le dio tiempo a que Nicole hablara de nuevo por lo que bajaron a la recepción del hotel.

Buscó a su única hija con la mirada. La encontró rodeada de Aisha, que hablaba por los codos, y de Nathan, que observaba a Heaven. Ella simplemente miraba el suelo con una expresión triste.

~~~


La siguiente limusina que pasaría era para la familia Styles. El trayecto hasta el festival de MTV Video Music Awards era de diez minutos.

-Oye Julie- le llamó su hermana pequeña Elisabeth. La aludida miró hacia abajo, donde estaba la niña cogida de su mano.

-Dime, guapísima.

Elisabeth soltó una risita propia de una niña pequeña y acto seguido miró hacia otra parte. Julie desvió la mirada hacia donde miraba su hermana y se encontró con los ojos marrones de Zath. Inmediatamente, ambos apartaron la mirada.

-Zath te mira todo el rato- soltó la niña en voz baja como si fuera un secreto. Después de decir eso, le señaló con el dedo.

Julie se puso roja como un tomate pero no le dio tiempo a decir nada más: la limusina que le correspondía a la familia Styles había aparcado enfrente de la entrada del hotel. Vio a sus padres con Nathan y Anna respaldados por dos fornidos guardaespaldas. En cuanto entraron los cuatro en el interior del coche, los dos hombres intentaron calmar la multitud de fans: había un grupo que intentaban entrar al hotel, donde estaban los demás, y otro donde aporreaban violentamente el coche para poder tocar a Harry Styles y a su familia.

Julie, algo atemorizada, agarró con fuerza a su hermana y avanzó deprisa para llegar hasta el coche. La limusina no estaba muy lejos de la puerta principal del hotel pero nada más salir, alguien agarró el pelo de Julie y tiró de él. Ella chilló de dolor e, inconscientemente, soltó a Elisabeth de la mano. Los dos guardaespaldas socorrieron a la niña mientras ella sentía un agudo dolor en las raíces de su cabello.

-¡Soltadla!- alguien acudió a su rescate. El tirón había ocurrido tan rápido que no le había dado tiempo reaccionar. El dolor disminuyó cuando sintió que le soltaban el pelo- ¡no seáis brutas!

Julie se dio la vuelta para ver a Zath regañar a cuatro adolescentes. Las chicas, lejos de sentirse culpables, estaban emocionadas porque el hijo de Zayn Malik las estaba hablando.

-Zath, vete antes de que sea más peligroso- le advirtió ella entre la multitud de brazos. Desvió la mirada hacia su limusina y alzó el cuello- ¿pero dónde están mis guardaespaldas?

-Aquí- le dijo Zath y la envolvió entre sus brazos. Julie opuso resistencia y golpeó su duro cuerpo para alejarse de él. Entonces alguien tiró de ella hacia la multitud por lo que no tuvo otra opción de agarrarse a él para salvarse. De reojo vio que Zath sonreía con suficiencia.

Al llegar, vio que los dos guardaespaldas metían a Elisabeth en la limusina. Harry y Emma la miraban con preocupación.

-¡Te estábamos buscando! ¿Por qué has tardado tanto?

-Unas chicas la agarraron. No ha sido nada- añadió Zath rápidamente al ver que Em se ponía lívida de miedo- la soltaron y la he traído hasta aquí.

Con brutalidad, Julie soltó su mano y se sentó en el asiento del final de la limusina sin volverse para mirarle. Desafortunadamente, su padre Harry le ofreció que se montara en el coche para no regresar al hotel solo. Zath, sonriente, abrió la última puerta y se sentó al lado de Julie.

-¿Cómo estás?- le preguntó el chico en voz baja cuando el chofer arrancó.

Julie le ignoró y miró su reflejo en la ventanilla para ver si se había despeinado. Para su sorpresa y alivio, no había ningún cambio en su pelo.

-Estás muy guapa- le dijo Zath a su lado con el mismo murmullo para que no le oyera nadie. Julie no le respondió y se limitó a seguir observándose para fastidiar al joven. El moreno sintió la necesidad de añadir:- como siempre.

Tal y como quería, Julie se volteó a mirarle bruscamente. Su mirada estaba cargada de furia. Pero aquello le parecía muy tierno a Zath: se veía graciosa cuando se enfadaba.

-¿Qué quieres, Zath? Creo que te lo dejé bastante clarito en la fiesta de Reynolds- le espetó ella, mirándole directamente a los ojos.

-Creo que yo también te lo dejé claro- le contestó él.

Julie abrió los ojos como platos y apartó la mirada de la de él. Comenzó a respirar muy deprisa.

-¿Por qué estás tan empeñado en destrozarme la vida?

Fue como si se le cayera encima una jarra de agua fría. Lo había dicho con tanto dolor que a Zath le dieron ganas de lanzarse a sus labios. Lo hubiera hecho si él no hubiera sido el causante del daño.

-Te rompí el corazón- Zath afirmó la verdad por muy dolorosa que fuera- y ahora me toca repararlo.

-Lo harás de nuevo. Los humanos tropiezan con la misma piedra continuamente. Te enrollarás con otra chica y me niego a sufrir de nuevo.

Zath sabía que eso jamás ocurriría. Había aprendido la lección y nunca lo volvería a hacer. Había visto el dolor en los ojos de la chica a la que quería y le dolía aún más sabiendo que él tenía toda la culpa. No volvería a hacerla daño, antes se haría daño él. Quería decirle algo ingenioso, algo bonito pero no se le ocurría nada.

-Te quiero.

Lo había dicho tan tontamente que se arrepentía de haberlo soltado en ese momento. Julie le miró con tristeza y sorpresa y se quedaron así durante unos segundos bastante largos.

-Es imperdonable, Zath- contestó ella terminantemente cuando, por fin, el trayecto dio a su fin.

Habían llegado al festival. Estaba abarrotado por fans pero esta vez había más seguridad y vallas más seguras. Harry, Emma y Anna fueron los primeros en salir del coche y, desde dentro, Julie podía oír a los fanáticos chillar. Los siguientes fueron Nathan y Elisabeth.

-¿Preparada?- le interrogó el moreno, observándola.

No le respondió y abrió la puerta para salir a saludar a los fans. Cuando apenas llevaba cinco segundos, ya le dolían los oídos.

Sus padres y las dos mellizas avanzaron hacia la zona donde les iban a entrevistar al aire libre. Niall, Belén, Nicole y Bambi ya estaban allí. Más o menos entendió que hablaban sobre temas musicales por lo que decidió no ir allí.

Se encontró con Sofía, su hermana Maura y Heaven.

-¡Qué vestido más bonito!- admiró la pelirroja, echándola un vistazo de arriba abajo. Nathan salió de detrás de ella para lucir su esmoquin.

-Es amarillo- Sofía arrugo la nariz y Maura, de nueve años, se rió por el gesto.

-¿Un vestido amarillo no puede ser bonito? Envidiosa- bromeó Julie. Se trataba de un mini vestido muy primaveral (aunque estaban en pleno otoño) con brocados en amarillo. Además añadió más color con un collar con piedras y un cinturón rosa fucsia. También se puso sus zapatos florales que le había regalado su padre un año atrás- tu vestido es negro, tampoco es que sea nada del otro mundo.

-Eh, que es de Nicole Ellis- protestó la rubia y Heaven se sonrojó- me lo ha regalado Nicole por mi cumple.

Hacía menos de un mes que Sofía había celebrado su cumpleaños. Nicole le había regalado tres vestidos muy bonitos y sencillos y Sofía no había hecho nada más que gritar.

-Menos mal que no es nada fuera de lo común- intervino Zath entre risas. Julie se puso rígida- has hecho un gran favor a todo el mundo al no maquillarte tanto.

Si las miradas matasen, Zath estaría definitivamente en pedazos.

Llegaron más famosos, entre ellos Liam y Louis y su familia. Sofía y Julie avanzaron por la alfombra roja y Maura y Zath caminaron justo detrás de ellas. Nathan y Heaven se quedaron para esperar a que llegara Aisha con sus padres.

-Te veo muy contenta- observó Nathan mientras miraba de reojo a su amiga. Hacía meses que no la veía con una sonrisa de oreja a oreja.

-Oh. Cosas mías- respondió ella sin darle ninguna importancia. Alzó el cuello para buscar a su amiga Aisha entre el alboroto que había en la alfombra roja.

Nathan frunció el ceño sin parar de mirarla. Había algo extraño en ella, tal vez le estaba ocultando algo.

Más adelante, se situaba Zath con la pequeña Maura Horan en sus brazos.

'¿Por qué la miras tanto?'- le signó Maura a Zath. El chico se quedó en blanco durante unos instantes.

'¿A tu hermana?'

Zath la dejó en el suelo para ver bien a la niña y Maura rodó los ojos y le miró como si fuera algo obvio.

'Julie'

Frunció el ceño para disimular su sorpresa pero la hermana de Sofía seguía taladrándole con la mirada. Era una niña muy astuta.

Afortunadamente, una entrevistadora joven y sexy les interceptó a los cuatro. Sofía parecía bastante emocionada por el hecho de que la entrevistaran pero Julie opinaba todo lo contrario. Ni siquiera se molestó en ocultar su molestia.

-Hola chicas... y hola Zath- les saludó la mujer, que tenía la piel aceitunada. Le dirigió una mirada enternecedora- he oído que vuestros padres lanzaran un disco pronto.

Sofía dio un paso hacia adelante y sonrió exageradamente.

-En efecto. Las canciones son muy buenas- habló la rubia. Detrás de ella, Zath y Julie intercambiaron una mirada y la chica no pudo evitar una carcajada: ¡si ni siquiera habían tenido el privilegio de escuchar las nuevas canciones!- de hecho, Zath ha compuesto una canción.

La entrevistadora miró al aludido con admiración y captó toda su atención en él. Sonrió, acercándose al joven.

-Osea que tienes el talento de Zayn...

Sofía parecía ofendida por el hecho de que no la hubiera hecho caso. Tiró de Julie para salir de ahí, sin parar de poner los ojos en blanco.

-Oh, pobrecilla la niña... ¿Y recibe algún tratamiento especial?

Alarmadas, Sofía y Julie dieron media vuelta bruscamente para comprobar si lo que estaba diciendo la entrevistadora era cierto. La mujer estaba agachada junto a Maura Horan, mirándola con pena.

Inmediatamente, Zath la apartó de la mujer y la miró con furia.

-Es sorda, no gilipollas como usted.

La entrevistadora, al igual que Sofía y Julie, se quedó sorprendida por la respuesta del chico. Zath cogió a Maura de la mano y se acercó a ellas.

-Llévatela con tus padres y mantenla alejada de los estúpidos entrevistadores- le dictó él a Sofía, con la cara roja a causa de la ira.

La rubia obedeció sin rechistar, algo extraño en ella, y se llevó a su hermana. Julie se sintió algo incómoda al quedarse a solas con Zath.

-Te comía con la mirada- le dijo ella aunque se arrepintió nada más abrir la boca. Sólo había hablado para romper aquel silencio incómodo.

-Sólo porque soy el hijo de Zayn Malik.

-Puedes tirártela.

Zath la miró duramente.

-No hace ninguna gracia, Jules. ¿Qué pasa contigo?- le espetó él, más enfadado aún si cabe.

Julie se sintió terriblemente cruel por lo que acababa de decir. Lo había dicho sin pensar, tratando de hacerle daño pero, en el fondo, sabía que eso no era lo que quería. Empezó a tartamudear a modo de disculpa.

-Zath... Lo siento mucho- le rozó el brazo para que no se fuera. Tuvo efecto, pues, el joven la miró tristemente y se quedó donde estaba- yo... quería decirte que... lo que has hecho antes ha sido muy bonito por tu parte.

Zath sonrió dulcemente pero brincaba en su interior.

-¿Cuál parte? ¿Cuando te salve de las fanáticas esas locas que te tiraron del pelo o cuando le dije eso a la entrevistadora?

Julie rodó los ojos.

-Hablo en serio, Zath.

-Haría lo que fuera por las personas a las que quiero. ¿Lo sabes, verdad?

Sin poder controlarse, la cogió de la mano sin apartar su mirada de la de ella. Quería decirle muchas cosas pero a la vez no quería decirle nada. Simplemente quería su perdón.

-¡Zath! ¡Julie!- les gritó alguien. Inconscientemente, Zath la soltó y miró el lugar donde le habían llamado. Se trataba de otra entrevistadora de veinticinco años, rodeada de sus padres y de los padres de Julie.

-Vamos a ver que quiere ésta- susurró Julie con rabia en la voz.

-¡Chicos! Qué bien que estemos reunidos todos aquí- comentó la entrevistadora con una sonrisa seguramente falsa. Julie se dio cuenta de que todas ponían la misma voz falsa de encantadoras e interesantes- Señores Malik y Styles, ¿qué opináis vosotros de la relación de vuestros hijos?

Zath y Julie abrieron los ojos desmesuradamente al ver cómo la mujer sacaba una fotografía de ambos besándose.

~~~


En Lostfield era una noche estrellada. Colin salió de su casa a buscar el pan, por obligación de sus padres, ya que era el hermano mayor. Él solía poner pegas a cada recado que le ponían pero esta vez cumplió la tarea. Sus amigos no estaban en la ciudad y jamás había estado tan aburrido.

Casualmente, se encontró a la mejor amiga de su prima sentada en el césped del lago de Lostfield. Estaba sola y no parecía muy contenta, por lo que se acercó a ella.

-Hola- le saludó el chico cortésmente e ignorando a la vergüenza que sentía en aquellos momentos, se sentó junto a ella.

-Hey. ¿Colin, no?

-El mismo- bromeó él y la chica soltó una risita- ¿sin ellos no es lo mismo, verdad?

Frankie sonrió y asintió con la cabeza, como si se entendieran.

-No.

Colin y Frankie eran casi los únicos hijos de Lostfield que no estaban en los MTV Video Music Awards. Colin pertenecía a los Smith, una familia nada famosa, mientras que Frankie era hija de una arquitecta. Representaban el 5% de la población de Lostfield que no eran ni famosos ni millonarios.

-Ya que no está Nathan merodeando por aquí, creo que deberías reflexionar sobre ello- soltó Colin, sacando valentía donde no había.

-¿Perdona?- se sorprendió la chica- no tengo nada en que pensar sobre él. Probablemente él te haya pedido que me dijeras eso.

Colin suspiró y la observó, pero ella no le miraba. Tal y como le había dicho Nathan, era una chica difícil, por lo que entendía en cierto modo el por qué de su enamoramiento repentino, además de ser bastante atractiva. Pero el hecho de que fuera la mejor amiga de su hermana lo empeoraba todo.

-Mira, Frankie, él no me ha dicho nada. Ni siquiera sé porqué te estoy diciendo esto pero a él le importas. Si no le gustaras, hubiera perdido el interés en ti hace mucho tiempo.

La chica se quedó mirándole con cara de sorprendida total. Hacía cinco minutos, mientras pensaba en Nathan sentada en el césped lleno de barro, no habría imaginado que vendría el primo del chico que le gustaba a soltarle aquellas palabras.

-Estoy confusa. Es algo difícil... Nathan se ha liado con media escuela y probablemente él sólo quiera aprovecharse de mí.

-Soy la persona que mejor le conoce. Créeme, él te quiere.

Miró la hora en su reloj y decidió que tenía que marcharse a por el pan y regresar a casa. No quería que sus padres les impusieran un castigo y se aburriera aún más. Se levantó y para su sorpresa, Frankie también se puso de pie.
 
-Dime sólo una cosa, Colin- le pidió ella, entrecerrando los ojos.

-Dime.

Ella aguardó el momento para decírselo mientras le miraba. No sabía si confiar en él, ¿y si era una trampa y todo era obra de Nathan? Decidió que era mejor arriesgarse.

-Después de que nos hubiéramos besado en la fiesta... ¿Ha besado a alguien más?

~~~


Niall y Belén lograron escapar de la alfombra roja después de cinco entrevistas. A Niall ya le dolía la cabeza y Belén se sentía muy estresada. Gracias a Dios, consiguieron entrar en la sala donde daría lugar el Festival. Era enorme y estaba muy bien ordenado, como todos los años. Un señor bastante mayor les guió hasta la primera fila, donde en dos asientos estaban los nombres de "Niall Horan" y "Belén Horan".

-'Guau, qué bien que nos hayan reservado asientos en primera fila'- signó Niall, excitado por la idea.

Se fijó en que también estaban los nombres de sus dos hijas al lado suya y las de todos sus amigos.

La pareja echó un vistazo al concierto. Estaba prácticamente vacía, aparte de los fans (que se situaban en otra parte). Habían llegado bastante pronto pero era mejor que estar allí fuera, molestados por fanáticos o peor aún, entrevistadoras.

-'Me encanta el festival. Todos los años me lo paso genial aquí, es gracioso porque no escucho ninguna de las canciones'- le confesó su esposa con una sonrisa pícara.

Niall soltó una carcajada.

-'Es cierto pero aquí nos reunimos todos los famosos y sabes que en el fondo te encanta encontrarte con ellos'- le dijo él y Belén asintió, admitiéndolo- 'todos te adoran. Te encuentran súper simpática'.

-'¡Eso es porque lo soy!'- contestó.

Su mujer sacó el teléfono móvil y sonrió tiernamente al ver la pantalla. Acto seguido lo guardó en su bolso.

-'¿Quién era?'- le preguntó él, con curiosidad circulando por sus venas- '¿no me estarás engañando con otro chico, verdad?'- comentó él en broma.

-'Me pillaste'- bromeó ella, enseñando sus dientes al sonreír- 'no, es broma. Es otra cosa. Es una sorpresa'.

El irlandés arqueó una ceja. ¿Una sorpresa? Su curiosidad aumentó aún más.

-'Sabes que no me mola la intriga'.

La rubia se rió, enviando al sistema de Niall escalofríos. La conocía desde hacía casi veinte años pero seguía sin cansarse de ella o su risa. De hecho, la quería cada día un poquito más.

-'Lo verás esta noche. O mañana por la mañana'.

Belén paró de signar y Niall supo que no le iba a dar ninguna pista. Colocó su labio inferior encima de su boca, como si estuviera triste. 

Se dedicó a observar a su esposa con admiración. Estaba perdidamente enamorado de Belén. Dieciocho años antes, aquella chica tenía muchísimos complejos y era una persona muy insegura. Hoy en día, lucía un vestido atrevido y sexy de color azul con mangas florales y que dejaba al descubierto su cintura y su sujetador negro. Niall había quedado totalmente prendado. Sabía que la Belén de diecinueve años nunca se habría puesto aquella prenda. Actualmente era una mujer fuerte que no hacía caso de los comentarios negativos de aquellos que querían hacerla daño.

-¡Niall!- le gritó alguien en su oído. Por el tono de su voz, dedujo que no había sido la primera vez que le llamaba- ¡Niaaaaaaaaaall! Tierra llamando a Niall.

El rubio salió de su ensimismamiento y vio que se trataba de su amigo Louis. Su mujer Eleanor y su hija Phoenix saludaban a Belén mientras que Louis le miraba furioso.

-Lo siento. Estaba en la luna- se disculpó Niall.

Su mejor amigo se rió, moviendo negativamente la cabeza.

-Ya veo. En fin, ¿te has enterado?

-¿Enterarme de qué?- se cuestionó Niall. ¿Es que era el último en enterarse de las cosas? Primero Belén le ocultaba algo y ahora Louis. 

-¡Niall, regresa a la Tierra por favor! ¡Zath y Julie están saliendo! O estaban. No lo sé, estoy un poco perdido.

El irlandés abrió los ojos como platos. ¿Su Zath y su Julie? No podía ser. Tenían que tratarse de otras personas. Pero era imposible, ¿quién se llamaba Zath aparte del hijo de su amigo?

-Debe de tratarse de una broma, Louis... Sabes que hay muchos rumores- afirmó el rubio.

Él soltó una carcajada.

-No, esta vez no. Ellos mismos lo han confirmado después de que una periodista les enseñara una foto de ambos dándose un beso. Harry se ha vuelto loco- se rió el chico.

Niall no cabía en sí de sorpresa. Su hija Sofía era la mejor amiga del joven Zath así que podría haberse esperado que de un día para otro saliera con él sabiendo cómo era su hija pero... ¿Julie? ¿La buena y tímida Julie con Zath? Ni siquiera podía imaginarse a la hija de Harry besándose con alguien. 

-¡Deberías habérmelo dicho, Julie!- gritó alguien a voz en cuello.

Vio que la familia Malik y Styles se acercaban a ellos gritándose unos a otros. Afortunadamente, no había ningún famoso ahí dentro por lo que chillaron sin problemas. Los fans, por suerte, no les podían oír.

-¡¿Para qué?! ¿Para que después me gritaras como lo estás haciendo ahora mismo?- le espetó ella.

Harry se puso rojo de rabia pero se calmó cuando su mujer Emma le tocó el brazo.

-Tómate las cosas con calma. Julie tiene quince años, no diez.

-¡Odio a las periodistas!- gritó la hija de Harry y Emma con rabia.

Zayn ahogó una risa.

-¡Oye, que hay una periodista presente!- dijo Beth.

Zath puso los ojos en blanco.

-¡¡Ese no es el punto!!- intervino Harry de nuevo- ¡el punto es que MI hija está saliendo con TU hijo!

-¿En qué estabas pensando?- le regañó Beth a su hijo mayor. La mujer de Zayn iba preciosa. Con un vestido alegre que derrochaba colores por todos los lados. Para rematar llevaba un peinado trenzado que recogía todo su cabello. No era de extrañar que Zayn se hubiera enamorado de Beth.

-¿No puedo enamorarme de Jules?- respondió él genuinamente, haciendo que todos se sorprendieran, incluida Julie.

-Eres libre de enamorarte de Julie- le contestó Em después de un minuto de silencio. Niall, Belén, Louis y Eleanor no perdían ningún detalle de la conversación/pelea- pero no de engañarla.

Julie se tapó la cara con las manos mientras que Harry, Zayn y Beth soltaban exclamaciones nada agradables. Zath se puso rojo y no se sabía si de la ira o de la vergüenza.

-¿Cómo que engañaste a Julie?- le preguntó su madre Beth con la esperanza de que su hijo negara aquella acusación.

-¡Y yo pensando que engañabas a Frankie!- soltó Aisha. Nathan, a su lado, parecía bastante contento al enterarse de la noticia.

Zath fulminó a su hermana con la mirada y se marchó sin hacer caso a las llamadas de sus padres.

-No debiste de haberle dicho eso- le espetó Julie a su madre.

Em frunció los labios.

-Él te ha hecho mucho daño. Podrías haberme dicho que era Zath.

-¡Mi propio ahijado con mi hija!- gritó Harry, fuera de sí.

A Niall le parecía una situación bastante cómica. Louis y Niall se rieron sin parar al ver cómo Zayn, Harry, Emma y Beth hablaban de la situación.



~~~


-¡Dios, estoy tan nerviosa!- confesó Bambi.

One Direction y Bambi estaban en el backstage de los MTV Video Music Awards. La cantante era la siguiente en salir a actuar y era un manojo de nervios.

-Tranquila- le dijo Liam y le posó una mano en el hombro de la pelirroja para calmarla- has cantado miles de veces enfrente de miles de personas. ¿Qué ha cambiado?

-Hace un año que no canto... ¿Y si mi voz no es la misma?

Harry soltó una estruendosa carcajada y la abrazó con cariño.

-Anda, no digas tonterías. Nosotros estaremos entre el público.

-No os vayáis- les suplicó la chica como si fuera una niña pequeña.

Los chicos se rieron, menos Liam, que la miraba con pena y con compasión.

-Tienes treinta y seis años- se burló Louis.

Bambi le dio un golpe en el hombro y le fulminó con la mirada.

-¿Por qué no os podéis quedar aquí hasta que salga a actuar?

-Porque queremos ver cómo la pifias en el escenario- bromeó Niall.
La cara de Bambi fue un poema. Se puso pálida. Siempre había sentido una especie de pánico escénico por culpa de su amiga de la infancia, Taylor Swift, que la había estado atormentando hasta que cumplió los diecisiete. No fue hasta los diecinueve cuando cantó por primera vez en público, en la fiesta de la Universidad de Sheffield. El día que les cambió la vida a todos.

-Niall está bromeando- se apresuró a decir Liam.

-Bambi, sabemos que lo puedes hacer- sonrió Zayn. Le dio un apretón cariñoso y volvió a las gradas junto con los demás chicos. Niall se quedó un momento más.

-Tu voz sigue siendo igual de maravillosa. Has puesto tu alma en ese nuevo disco y sabemos que lo vas a lograr. No sabes lo orgullosos que estamos. De telonera a Reina del Pop- le confesó Niall con un brilló inexplicable en los ojos. Bambi sonrió- eres Bambi lo Blue. No tengas miedo.

Niall se fue después de aquellas palabras y un abrazo. La pelirroja se limitó a respirar hondo y memorizar la letra de sus canciones en los próximos cinco minutos hasta que se acercó un vigilante.

-Señora lo Blue. Hay alguien que afirma ser su primo- le contó él- hemos registrado su carnet y parece ser cierto. No posee armas, ¿le traigo aquí?

No podía ser, no podía ser. Los ojos de Bambi se llenaron de lágrimas. No podía ser él.

-Tráele- le ordenó ella con voz temblorosa.

Tuvo que esperar durante dos minutos aproximadamente, mientras le traían. Intentó frenar el temblor que sentía en sus piernas pero por más que lo intentara, no podía parar. ¿Y si simplemente se trataba de una broma o de una equivocación? El corazón se le rompería en pedazos después de haber sentido una ilusión enorme por verle de nuevo.

Efectivamente, un chico apareció por la sala. Bambi soltó un gemido y no pudo aguantar las lágrimas. Se lanzó a él después de dieciocho años sin verse.

-¡Zac, Dios mío!

-Bambi... Has logrado tu sueño- le susurró el chico al oído.

Estuvieron varios minutos abrazados hasta que Bambi escuchó a Lady Gaga despedirse desde el escenario. Era la siguiente en salir a actuar pero tenía tantas cosas que decirle a su primo.

-¿Por qué no regresaste de Italia? ¿No has podido verme durante esos dieciocho años? ¡Traté de localizarte pero desapareciste de la faz de la tierra!- le gritó ella de repente. No sabía si estaba furiosa o emocionada.

Zac la miró con tristeza mientras su prima le golpeaba en el pecho.

-Lo siento mucho. Sé que eso no lo recompensa pero no tengo ninguna explicación de lo que hice. La muerte de Anna me afectó tanto que he estado varios años perdido...

El backstage se llenó de gritos y vítores, provenientes del escenario de los MTV Video Music Awards, al anunciar que Bambi lo Blue era la próxima en cantar.

-Es mi turno... Prométeme que no te iras cuando regrese al backstage.

-Te lo prometo. Lo hice una vez y no lo volveré a hacer... Y ahora sal y muéstrale a todos que tienes la voz más bonita del mundo.


~~~

El festival estaba llegando a su fin. Bambi lo Blue, como era de esperar, había actuado a la perfección cantando dos canciones con su voz excepcional. One Direction también había recibido muchos vítores al mostrar tres canciones del disco nuevo al público.

Todos estaban muy felices por el regreso de Zac lo Blue. Por fin, el chico pudo conocer a los hijos de las personas a las que más quería.

Zath y Julie no estaban muy felices. Harry les vigilaba muy de cerca, intentando disimular, pero era muy mal actor. Les miraba de vez en cuando (para mala suerte de ambos, a alguien se le ocurrió sentarles juntos) y a veces interrumpía la conversación cuando a Zath le daba por hablar a Julie.

Durante la entrega de premios, Tom Swift se le acercó. Le pidió una cita para aquella noche delante de Zath y ella, sólo para incordiarle, aceptó.

-Beyoncé ha estado magnífica- opinó Liam. Acababa de dar un concierto espectacular con sus habituales bailes.

-No parece que tenga cincuenta- observó Emma con asombro.

-¡Bueno, bueno! Acabamos de escuchar la penúltima canción del Festival MTV Video Music Awards de 2032.

El presentador y la presentadora siguieron hablando de los artistas que habían cantado hoy. Después entregaron varios premios (entre ellos ganaron 1D y Bambi). Finalmente, la presentadora habló de nuevo para hablar del último cantante.

-Y esta vez nos cantará Cumpliendo su destino... ¡Zath Malik!

-¿Qué?- exclamó Julie al escuchar el nombre. Volteó la cabeza para ver al chico que tenía a su lado con los ojos desorbitados- ¡dime que es una broma!

Zayn y Beth Malik se levantaron de sus asientos para acercarse.

-Tranquilo, ya hablaré con la presentadora para decirle que se trata de una equivocación- le dijo Zayn en un susurro.

Zath se levantó de su asiento y con la cara relajada, contestó:

-No es ninguna equivocación, papá. Voy a cantar.

A Beth se le iluminaron los ojos y le abrazó. Zayn, en cambio, no sabía que decir y se le quedó mirando mientras que su hijo subía al escenario para cantar.

Tanto daño para nada... Yo no buscaba a nadie y te vi.

"Esto se ha acabado" me dijo...

Queda una botella, algunos cigarrillos y el temor infinito...

de no saber quién golpeara la puerta esta vez...

Pero esta vez nunca llegó.


Algo de mí se quedará contigo,

algo de ti se quedará conmigo,

cada quien por su lado,

cada quien solo...

cumpliendo su destino.


Porque cuando duermes te imagino aquí, en mi pecho, queriéndote.

Entonces me acuesto a tu lado, me acoplo a tu espalda, y así despacito, me abrazo a tu sueño.


Soy un corazón roto...

¡Mierda! He caído en el amor...

Extraño nada y tanto de ti...

extraño una parte de mi,

esa que se fue contigo.

Te extraño, la verdad

te extraño como a nadie.


Algo de mí se quedará contigo,

algo de ti se quedará conmigo,

cada quien por su lado,

cada quien solo...

cumpliendo su destino.


¿Me evitarás, creyendo que te evito?

¿Pisarás nuestra calle nuevamente?

¿Intuirás, cuando callo, por qué grito?


Eres una flor en medio de un campo de ruinas...

Pero lo que más me gusta es que no pretendas gustar a todos, sólo a mí.

Te envolvería para regalo todos los domingos que me quedan y le pondría tu perfume.


Algo de mí se quedará contigo,

algo de ti se quedará conmigo,

cada quien por su lado,

cada quien solo...

cumpliendo su destino.


Pero yo no quiero.


Miles pares de ojos se posaron en Julie y Zath no era la excepción. Pero la chica no podía moverse, no podía creerse que Zath estaba ahí arriba, en el escenario, cantando una canción que él mismo había compuesto exclusivamente para ella delante de miles de fans y cientos de cantantes.

Había sido una canción preciosa y su voz la había conmovido.

-Julie...

Regresó a la cordura y vio que Zath ya no estaba en el escenario. El presentador decía unas cuantas palabras sobre la canción. Julie se volteó para ver a Sofía, que la llamaba.

-¿Qué?

Todavía notaba la mirada de su padre en la nuca pero decidió ignorarle. No era el único que la miraba. Básicamente, la estaba observando todo el mundo. Ahora mismo varios famosos sabían de su existencia, no sabía si sentirse afortunada.

-¿No crees que deberías ir al backstage?- le contestó Sofía con una pequeña sonrisa.

Julie asintió tontamente y se levantó del asiento. En cuestión de minutos, ya estaba en la misma sala que Zath. Él, al verla, sonrió.

-Zath... Lo que has hecho es muy bonito- admiró ella pero bajó la cabeza- lo más bonito que me han hecho jamás, de hecho. Pero... También me hiciste la peor putada que alguien me podría hacer.

La sonrisa del moreno desapareció y en su lugar puso una mueca de tristeza que le llegó a los ojos.

-Lo sé y no me lo perdonaré en la vida. No sé en qué estaba pensando pero de los errores se aprende y... De verdad, Jules, quiero estar contigo.

-Yo... Tengo que volver con Tom. Lo siento.

Julie dio media vuelta, dispuesta a marcharse, mientras que varias lágrimas caían por sus blancas mejillas. Pero Zath la hizo detenerse con sus palabras.

-Dile que tienes novio, que hay alguien a quien quieres. Dile que tu corazón ya está ocupado, Jules. Dile que en una hora puedo hacer que me quieras y que me odies como una loca. Dile que te gustan mis besos y que no paras de reír cuando estás conmigo. Pregúntale si él puede hacer que tu corazón se acelere a mil por hora con un beso. Si puede con el reto, ve con él.

El silencio se instauró en la sala. Julie seguía de espaldas por lo que él no la podía ver llorar. Era un momento sensible, ese momento en el que decidía quedarse con él o marcharse de su vida para siempre.

-¿Y cómo puedo saber que no me lo harás de nuevo?

-Es simple, porque te quiero.

Julie se giró y dejó que Zath viera toda las lágrimas que había derramado por él, que viera todo lo que había sufrido por él pero, para su sorpresa, Zath también estaba llorando. Sus ojos no podían ocultar todo el dolor que estaba sufriendo.

-Pero eso antes no te detuvo.

-Jules, no me di cuenta de lo mucho que te quería hasta que te perdí.

Cada vez había menos ruido ahí fuera. Seguramente todo el mundo estaba marchándose del festival.

-¿Y... cómo puedo saber que me quieres?

Entre todas las lágrimas grabadas en la cara de Zath, compuso una sonrisa triste. Dio un paso hacia adelante, quedando a escasos centímetros de Julie.

-Por esto.

Y la besó.

~~~


Nicole tenía un sabor bastante agridulce. La verdad era que se lo había pasado bastante bien en la gala de premios (incluso ganó el premio a la mejor estilista) pero ahora que había terminado, la tristeza y la soledad se había instaurado de nuevo en ella.

En la otra cama, Zac y Bambi charlaban animadamente sobre lo que habían estado haciendo en los últimos dieciocho años.

Había estado toda la tarde meditando sobre lo que le había dicho su compañera de habitación. ¿Debería ir a Nueva York a darle una segunda oportunidad a Thomas?

Él había pensado en las peores cosas cuando la vio con Carl. Ella jamás hubiera pensado mal si viera a Thomas con alguna chica pero ella se lo había ganado; había sido la típica chica que se acostaba con media escuela dieciocho años antes. Thomas tenía razón, tenía todo el derecho del mundo a pensar mal.

Se levantó broncamente de la cama al tomar una decisión. Cogió su cartera llena de dinero justo cuando alguien llamó a la puerta. Nicole lo ignoró y siguió buscando cosas imprescindible en su maleta mientras Bambi abría.

-Dios mío- suspiró la pelirroja (aunque ese día no lo era)- Zac, vámonos de aquí.

Nicole arqueó una ceja mientras seguía recogiendo pero siguió a lo suyo al escuchar la puerta cerrarse. 

-Nicole.

La chica tiró de inmediato su cartera y las cosas que tenía en la mano y se giró bruscamente para toparse con la cara de su amado marido. Había ido a verla.

No lo pudo evitar, sus ojos se llenaron en lágrimas. No le gritó ni se enfadó, tal y como esperaba Thomas, sino que se limitó a quedarse allí mientras que varias lágrimas rodaban por sus mejillas.

-Te he echado tanto de menos...- habló ella con expresividad. Las lágrimas seguían cayendo.

Thomas, que también tenía los ojos cristalizados, sonrió cortamente y la abrazó con fuerza. Nicole le devolvió el abrazo con más fuerza aún y dio el paso para besarle.

-No puedo creer que hayas venido hasta aquí...- musitó Nicole con los labios de Thomas en los suyos. Los había añorado tanto.

-Veo que tratabas de hacer lo mismo- dijo él mirando la maleta abierta y desordenada de Nicole, que estaba tirada en el suelo. 

La chica sonrió y movió la cabeza en un gesto afirmativo. Le abrazó mientras olía su aroma.

-Tenemos que bajar... Heaven se alegrará tanto de verte...

-De hecho...- le interrumpió él, con sus brazos en la cintura de ella- fue idea de nuestra hija que viniera hasta aquí. Hace una semana me envió un mensaje diciéndome que íbais a asistir al Festival MTV. Ella fue la que me recibió en la entrada del hotel.

Nicole se había quedado sin palabras. Su hija había ideado todo esto... Dios, cuánto la quería. Thomas y Heaven se habían convertido en las personas más importantes de su vida y se sentía incompleta sin uno de ellos. Si una persona le hubiera dicho a la Nicole de dieciocho años que más adelante formaría una familia con el chico al que amaba se hubiera reído en su cara.

-Nicole- al oír su nombre en la boca de Thomas, la aludida salió de su ensimismamiento de inmediato- quería pedirte disculpas. No merecías que te dijera eso. Sé que ya no eres la misma pero no pude evit...

La pelirroja le colocó su dedo índice en sus labios para acallarle.

-No digas nada. Sé que no lo dijiste con mala intención, lo comprendo- le susurró ella y sonrió para darle a entender que estaba todo olvidado- si no te hubiera conocido... Probablemente no hubiera cambiado jamás.

Su esposo le devolvió la sonrisa y la besó de nuevo con suma delicadeza.


~~~

Nathan estaba aburridísimo en su habitación. Compartía cuarto con Zath pero había desaparecido. No le había vuelto a ver después de la canción.

Decidió salir de la estancia e ir a la habitación que compartían Sofía, Aisha, Heaven y su hermana. En cuanto llamó a la puerta, la pelirroja le abrió.

-Hola. ¿Puedo pasar? Zath no está y me aburro un montón.

Ella asintió sin decir nada y le dejó pasar. Una vez dentro, Nathan se sentó en el sofá negro que había. El cuarto era más extenso que el suyo puesto que sólo eran dos. La decoración del dormitorio era muy bonita, el televisor era enorme y había dos camas de matrimonio.

-¿Y las demás?- interrogó él al ver que su amiga estaba completamente sola. No había nadie allí.

-Sofía y Aisha han bajado al spa.

-¿Por qué no has bajado con ellas?- se cuestionó él aunque sabía perfectamente la respuesta.

Heaven soltó una risita y frunció el ceño.

-¿Me ves a mí en el spa?- bromeó.

Ambos rompieron a reír. Pronto las risas se apagaron y Heaven se sentó junto a él en el sofá.

-¿Y Julie?- preguntó Nathan.

Ella se mordió el labio inferior y le miró.

-Probablemente esté con Zath ya que no les hemos visto después del festival- comentó ella con pausas.

Nathan miró a otra parte para reflexionar del impacto que le había causado la noticia. Su propia hermana estaba saliendo con su amigo Zath, al que le había visto siempre como un hermano mayor. Aún no podía creérselo. No sabía cómo tomarse la novedad, si bien o mal.

-Osea que Frankie nunca salió con él sino con Julie- le contestó Heaven para dar pie a la conversación.

Se sentía tan estúpido. Habían asumido con suposiciones que Zath y Frankie estaban saliendo en secreto mientras que jamás habían sido novios sino Julie. Frankie había hecho pellas para buscar a Zath, sí, pero Julie también. Frankie le había preguntado si sabía algo sobre las relaciones de Zath pero no para ella sino para su hermana. Qué idiota.

-He sido un completo bobo.

Heaven le rodeó el hombro con su brazo para reconfortarle. Su calidez siempre tenía efecto en él.

-Sabes que tienes vía libre para conseguir a Frankie, ¿no?- le dijo ella con una sonrisa triste.

Nathan se quedó rígido sabiendo hacia dónde se encaminaba el diálogo. Miró a su amiga muy de cerca.

-Estoy muy confundido- confesó sin evitar la mirada penetrante verdosa de Heaven.

-No me digas. Te gusta Frankie y la besaste, hasta ahí llego y lo comprendo perfectamente. Pero en cuanto encuentras un momento de debilidad me besas. ¿Eso es un jueguecito para ti? ¿O simplemente soy el segundo plato?

Se había quedado mudo con las hirientes palabras de la pelirroja. No iba a enfadarse, no estaba en su derecho después del daño que le había hecho. Con su confusión había confundido a Heaven también.

Abrió la boca para responder pero se le escapó un sollozo en el último segundo. Heaven no dijo nada por lo que Nathan sacó fuerza para hablar de nuevo.

-Me gusta Frankie- admitió él. Si quería parar de desorientarla tenía que soltar la verdad por muy dura que sea- más de lo normal. Pero contigo... Es diferente. No sé qué siento por ti pero te aseguro que es totalmente distinto a lo que siento por Aisha o por otra chica. Pero también es diferente a lo que siento por Frankie.

-No me aclaras nada- confesó la chica. Había reconocido que no sentía nada romántico por ella pero no pudo evitar sentir un escalofrío al escucharle decir que la quería más que a cualquier otra chica. Aparte de Frankie, por supuesto.

-Creo que... Cuando estás triste lo único que quiero es que pares de estarlo. Haría cualquier cosa para que estuvieras contenta. No soporto verte así. Me duele muchísimo. Es algo raro, lo sé- añadió él al ver la incredulidad de Heaven.

-No es raro. Creo que sientes necesidad de sobreprotegerme. Como si fuera tu hermana pequeña.

Nathan se quedó callado durante unos instantes.

-Sí...- susurró él- creo que sí. Cuando Anna o Elisabeth lloran creo que siento lo mismo como cuando lloras tú. Necesidad de eliminar toda esa tristeza.

Heaven admitió la verdad. Él no sentía absolutamente nada por ella. La había besado, sí, solamente porque estaba confuso y sabía que era el único método para contentarla ya que él conocía su enamoramiento hacia él.

-Bueno, me alegro de que por fin hayas entendido cómo te sientes.

-Veo que te lo has tomado demasiado bien- comentó Nathan, un poco extrañado por la felicidad de la chica.

-Sí, tienes suerte. Hoy ha regresado mi padre y no pienso arruinar la alegría que siento- dijo ésta.

Nathan sonrió a modo de disculpa. La había cagado pero bien al fondo pero sabía que su amiga era demasiado buena como para enfadarse de verdad. Por eso la quería tanto. Era una chica demasiado frágil y por nada del mundo quería verla rota.

La abrazó con fuerza para demostrar cuánto la apreciaba. Sabía que la había decepcionado un poco pero era mejor que engañarla.

-Espero que no beses nunca a tus hermanas cuando lloren- bromeó ella entre los brazos del chico al le gustaba.


~~~


Belén esperaba impacientemente en la puerta del hotel. Era de noche y estaba completamente sola. Por suerte, los guardaespaldas habían echado a los paparazzis y a los fans. Ahora no había nadie que la gritara, aunque eso tampoco importaba mucho.

Sintió una inmensa alegría por sus venas al ver a la persona que había estado esperando durante toda la noche. Llevaba un abrigo negro que la cubría entera, unas gafas de sol a pesar de que era de noche (Belén supuso que más lejos había varios fans) y unas botas viejas. Llevaba una grande bolsa y Belén supo que se iba a quedar varios días.

Hacía muchísimo tiempo que no veía a su mejor amiga.

La rubia alzó el brazo para llamar su atención puesto que Marii la buscaba con la mirada y no la veía por ninguna parte (seguramente por las gafas de sol). En cuanto percibió su llamada, Marii sonrió y corrió a abrazarla.

-'¡Cuánto tiempo!'- le dijo su amiga con una extensa sonrisa. Belén no pudo controlar sus lágrimas y Marii tampoco- 'qué bien que me hayas llamado'.

Marii vivía en Estados Unidos con su familia, concretamente en Albuquerque.
 Había tenido la brillante idea de reencontrarse con ella puesto que sólo se tardaba una hora y media en avión. No estaba tan lejos de Los Ángeles.

-'¿Vendrás a Lostfield conmigo?'- le preguntó Belén, esperanzada.

Hacía diecinueve años que Marii se había marchado a Estados Unidos a estudiar. Al finalizar sus años de estudiante, compró una casa en Albuquerque. Su hermana pequeña Clara se fue a vivir con ella para empezar una nueva vida. Allí conoció a un chico y se casaron por lo que actualmente, Marii vive con la familia de Clara, que había tenido dos hijos. Desgraciadamente, Marii no había encontrado al chico de su vida. Seguía soltera a sus treinta y seis años.

Belén y Marii fueron amigas desde la infancia y se negaron a romper aquella amistad por culpa de la distancia así que Belén iba todos los años a Albuquerque a visitarla. Marii nunca había ido a Lostfield, no había acabado precisamente bien con Liam y no quería volver a ver a aquellos que habían sido sus amigos durante un año. Le traía muchísimos recuerdos y no quería pasarlo mal cuando regresara a Estados Unidos.

Pero esta vez, había decidido verles después de casi diecinueve años. La última vez que les había visto fue en el hospital, donde estaba ingresado Harry por el coma. No había acabado precisamente bien y no había tenido oportunidad de arreglarlo con Liam.

-'Sí. Creo que me quedaré durante dos meses, si no te importa'- le dijo Marii.

Belén sonrió.

-'Claro que no, tonta. Puedes quedarte todo el tiempo que tú quieras'- al decir aquello, la rubia tiró de Marii hacia el hotel. En la recepción reservaron un cuarto para Marii.

Subieron arriba. Belén tenía plasmada una enorme sonrisa en su cara.

-'Creo que nos hemos pasado'- le avisó su amiga Marii al ver el número de su habitación, el 89. Pero en el pasillo al que iban las puertas marcaban del 100 para arriba.

Belén siguió insistiendo sin hacerla caso hasta que pararon enfrente de la puerta 154. La rubia golpeó fuertemente la puerta.

-'¿Pero qué haces?'- se cuestionó Marii con sorpresa. No entendía a dónde la llevaba, ¿a quién quería que viera Belén?

La persona a la que menos se esperaba ver abrió la puerta para recibir a Belén con una sonrisa, sonrisa que desapareció nada más ver a Marii.

-¿Qué demonios...?- soltó Liam, visiblemente alucinado al ver a la chica. Alargó un brazo para tocarla, para comprobar si se trataba de un sueño.

Marii se sentía muy nerviosa pero en el fondo quería asesinar a su mejor amiga por haberle hecho aquella jugarreta. Decidió vengarse más tarde y compuso una sonrisa para no parecer maleducada. Abrió los brazos para abrazar a Liam hasta que detrás del chico salió una cabeza.

-¡Hey, Liam! ¿Quién ha llamado?- preguntó Bambi con su típica voz chillona. Abrió los ojos desmesuradamente al ver de quién se trataba- ¡Marii! Ostras... ¡Cuánto tiempo!

La pelirroja empujó a Liam del umbral de la puerta para abrazarla pero la aludida seguía aún conmocionada. ¿Qué hacía Bambi en el cuarto de Liam? ¿Eran acaso novios? No... Belén no le haría aquello.

Miró a su mejor amiga para pedirle una explicación pero Belén parecía tan sorprendida como ella. Se mordió el labio inferior y rodó los ojos por la vergonzosa situación en la que se encontraba.

-'No sabía que vosotros...'- señaló Belén mirando alternativamente a Bambi y a Liam.

-¿Qué?- soltó el cantante. Abrió la boca al caer en la cuenta- ¡no, no! Bambi y yo no estamos saliendo.

La pelirroja soltó una risa y trató de explicarlo.

-Era la compañera de habitación de Nicole pero vino Thomas... (Es una larga historia, Marii) y he tenido que instalarme aquí con él. Mira, si mi primo Zac también está aquí- mostró ella abriendo más la puerta para hacer visible a su primo, que las saludó cordialmente.

-'Vaya, ¿hoy es el día de las visitas o qué?'- signó Belén con gracia- 'primero Zac, después Thomas y ahora Marii'.

Liam y Bambi asintieron, dándole la razón. El cantante miró a Marii.

-Bueno... Creo que tenemos mucho de qué hablar después de diecinueve años.


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Siento haber tardado tanto. Se me ha subido el verano por la cabeza^-^. Pero bueno, aquí tenéis el penúltimo capítulo :P
He de añadir que la letra de la canción de Zath Malik no me la he inventado. He recopilado frases de varios libros y las he unido en una canción. Hay algunas frases que me las he inventado para aportarle algo de cohesión x)
Un besazo. Disfrutad.
(Mañana o pasado respondo los comentarios del capítulo anterior).