miércoles, 30 de julio de 2014

82- Buscando el vestido perfecto.

Amanecía un sábado de mayo muy fresco. El tiempo había pasado rápidamente y las chicas ansiaban el verano. No habían vuelto a recibir ningún mensaje anónimo de 88-20 por lo que concluyeron que había desaparecido para siempre.

Guiomar volvió a su casa para pasar el fin de semana. El próximo domingo era el Baile de Verano y tenía que encontrar un vestido rápido.

-¿Mamá? ¿Papá?

Nadie respondió.

-¡Bien! Supongo que tengo toda la casa para mí sola- chilló con renovada alegría. Levantó un brazo y empezó a caminar como una diva para sí misma.

-De hecho, no.

Guiomar soltó un grito y paró en seco. Se llevó una gran sorpresa al ver a una persona acercarse a ella.

-¡Brooke! Cuánto tiempo...

-Sí, sí. Hola- saludó ella con una sonrisa y le dio dos besos en la mejilla.

-Hola- Guiomar le devolvió el saludo con una risa nerviosa- ¿qué te trae por aquí?- preguntó ella con un tono alegre bastante falso.

-Verás- comentó ella con el mismo tono- te presento a mi hija: Shelly.

Cogió al bebé, que estaba tumbada en el sofá sin ningún cuidado, y se lo devolvió a Guiomar. Ella la cogió sin experiencia.

-Es muy... Bonita- asintió ella. Le dolían los músculos del labio al sonreír tan falsamente.

-Ya lo sé- dijo Brooke- bien. Quiero que te encargues de ella hoy y mañana.

-¡¿Qué?!- gritó Guiomar aún con el bebé en brazos- no, no puede ser. He hecho planes...

Vaciló al ver la mirada que le dirigió Brooke.

-Mi novio y yo nos vamos de viaje a Irlanda. Tienes que cuidar de Shelly- habló con su característica vocecita mandona y aguda- me voy. He dejado el carrito en tu habitación.

-Pero... Necesito instrucciones y todo lo demás. ¡No tengo experiencia!- Brooke cerró la puerta principal de un portazo. Se había marchado.

Shelly empezó a llorar ruidosamente y Guiomar no sabía qué hacer.

-Gracias- susurró irónicamente con rabia- hermana.


-¿En serio- preguntó Emma riéndose sin parar- llegaste aquí y vino tu hermana a dejarte el bebé para marcharse a Irlanda? ¿Sin ninguna instrucción ni nada?

-Sí. La maldita Brooke jamás cambiará- comentó Guiomar con odio.

Emma vocalizó un "Guau" bastante cómico. Era afortunada de no tener una hermana así. Cuando Brooke vivía en casa de los Brandon se fijó en que Guiomar y ella jamás se habían llevado bien. Siempre se ignoraban y se centraban en sus cosas, al igual que sus padres. Ni siquiera se merecía llamar "familia". Brooke y Guiomar podían pasar semanas sin intercambiar palabras conviviendo bajo en el mismo techo. Se imaginó a Brooke y Guiomar abrazadas y sonrientes como unas buenas hermanas.

 -¡Ey! Shelly ha parado de llorar. Emma miró a la pequeña, que estaba en sus brazos, y sonrió. Deseó que las gemelas pudieran volver a ser bebés.

-¿Cuándo volverá?- interrogó Em, acunando a la pequeña.

-Mañana a las ocho y media de la tarde. Dejó una nota en la nevera- aclaró la joven resoplando sin parar.

-¿Y seguro que no había normas ni instrucciones sobre el cuidado de Shelly?- preguntó sorprendida.

-Seguro- respondió ella con rabia. Después de unos minutos dijo- hey, hoy hay fiesta en la discoteca Agronland ya que One Direction están en período de descanso. Tienes que ir.

-No. Prefiero quedarme contigo- contestó Emma- la liarás parda con Shelly tú sola.

-¿Crees que no puedo cuidar sola al bebé dos días?

Emma se rió.

-Vamos, no te engañes, no puedes criarla ni un día.

-Tienes razón- se mofó Guiomar- en serio, ¿estás segura de que no quieres ir a la fiesta?

-Sí, estoy segura.

Las dos adolescentes se pusieron manos a la obra. Emma tenía mucha experiencia sobre bebés ya que tuvo que cuidar de las gemelas en su momento. Primero se fueron al supermercado que había al lado de la casa de Guiomar y compraron todo lo necesario para Shelly. Después, ya en casa, le cambiaron el pañal ya que olía horrores (se había hecho caca encima). Perdieron mucho tiempo con dicha tarea porque Guiomar puso el pañal al revés y cuando Emma le explicó cómo se hacía, ella, de lo nerviosa que estaba, se lo cargó. Tuvieron que ponerle otro pañal, y esta vez lo hizo Emma.

-Jamás tendré un hijo- refunfuñó Guiomar cuando Emma volvió del baño con Shelly en brazos. Se sentó en el sofá a su lado.

-Cuando Marcos te insista en tener niños quizás cambiarás de opinión- bromeó Emma.

-¿Marcos?- Guiomar soltó una pedorreta y se echó a reír- ¡Qué dices!

-Venga, a mí no me engañas- sonrió ella- soy tu mejor amiga.

Guiomar giró el cuello tan fuerte que se hizo daño. Miró a su amiga boquiabierta. Acto seguido se tapó la cara con ambas manos, incrédula y feliz, y dio un pequeño salto en el sofá.

-¡Es la primera vez que lo dices!- chilló, entusiasmada- ¡Oh, Em, soy tu mejor amiga, ¿no?!

Guiomar se lanzó a los brazos de Emma y Shelly, molesta de estar aplastada, la vomitó encima. Las dos amigas se separaron al instante, Emma riéndose y Guiomar asqueada.

-La odio- dijo ella con una mezcla de furia y asco, señalando a la niña.

-Anda, ve a cambiarte- se rió Emma.

Em miró a la pequeña, que seguía en sus brazos, y limpió su diminuta cabeza con toallitas. Era una niña muy bonita y estaba segura de que iba a ser muy atractiva de mayor, como Brooke y Guiomar.

-¡Maldita Brooke!- se oyó un grito lleno de furia desde la habitación de Guiomar- ¡La camiseta no se puede lavar! ¡Y es de Tommy Hilfiger!

-Buen trabajo, Shelly- susurró Emma besando su frágil cabecita- así Guiomar puede aprender lecciones.


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Marcos abrió la puerta de su amplia casa con las llaves. Su hermana y Helena le recibieron.

-¿Qué tal, hermanito?- le preguntó Cass con cariño. Le abrazó fuertemente y acto seguido cogió su cartera para dejarlo en el despacho de su hermano.

-Bella está en el salón- le informó su amiga en voz baja. Y se marchó.

Marcos se dirigió a su cuarto inmediatamente. Una vez dentro, se descalzó.

-¿Me evitabas?- comentó una voz bastante dolida. Marcos levantó la cabeza y la vio en el umbral de la puerta. Se notaba a metros de distancia que estaba triste.

-Claro que no. Me iba a cambiar de zapatos y después verte- se excusó él, mirando a su novia.

-Claro- asintió ella jovialmente- sabes que tenemos que hablar, ¿no?

Marcos se mordió el labio y miró al suelo. Llevaban un año juntos viviendo en una mansión y apenas se veían.

-De acuerdo. Tenemos que hablar.

Los bonitos ojos azules se toparon con los suyos y el corazón de Marcos se desmoronó. No se había dado cuenta de que Bella estaba sufriendo, y mucho. 

-A mí me gustabas, Marcos. Te di todo lo que tenía, dinero, la casa y todo el testamento que me otorgó mi difunto marido- la verdad le golpeó a Marcos dolorosamente. Bella tenía totalmente la razón y él no había hecho nada, ni un mísero regalo, para agradecerle por todo lo que había hecho por él y por su hermana- pero no valoras lo que compartí contigo. Tienes todo, todo, menos el amor que necesitas. Sabes a quién amas, lo supe desde el principio pero lo evité todo porque te quería y pensé que podías quererme también.

-Lo siento muchísimo, Bella, yo...

-Sí, yo también. Yo también lo siento por alejarte de la persona que amas- susurró Bella- y quiero compensártelo.

-¿Qué? No tienes que compensarme nada. Yo tengo la culpa, debería haberlo intentado por el bien de mi hermana- dijo el chico desesperadamente- solo quería hacer feliz a mi hermana. En ningún momento pensé en ti y lo siento.

-Quiero que seas feliz, Marcos. Y por eso mismo te ofrezco parte de mi testamento. Te regalo la casa- ofreció con una voz tan dulce que Marcos se sintió tremendamente culpable.

-No puedo aceptarlo- se anticipó él nada más oír la palabra “casa”.

-De hecho, ya es tuya- comentó Bella, acariciando la espalda de Marcos en señal de ánimo- ya he firmado los papeles.


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-No puedes ir paseando a la gata como si fuese un perro- comentó Nick, rodeando su brazo el cuello de Nicole, señalando a Kitty, que llevaba una correa asiendo a un bonito collar de lentejuelas.

-Pero mira a Kitty, se la ve muy feliz paseando en la calle- arremetió Nicole, mirando a la gata.

Nicole siempre había odiado a los gatos, incluso en un principio aborrecía a muerte a Kitty pero después de la desaparición de su dueña... Estaba segura de que Elisabeth le hubiera agradecido por cuidar de su gata.

-Con una dueña tan descuidada como tú, no creo que sea feliz- embistió él considerando que aquello había sido un golpe bajo.

-No tiene gracia- dijo Nicole muy enfadada. Apartó su brazo de su cuello, dio media vuelta y justo cuando iba a alejarse del odioso Nick vio algo que le hizo que los pies se le clavaran en el suelo.
Su novio se dio cuenta de la reacción de Nicole y echó un vistazo a donde miraba ella.

-Anda, si es Tommy con una pelirroja sexy- dijo él con voz sorna- quizás sean novios. Aunque no entiendo cómo una chica así pueda fijarse en un friki como él- se burló.

Nicole hizo caso omiso al comentario de Nick y siguió contemplándoles. Iban charlando alegremente, quizás más alegre de lo que le gustaría a Nicole, hasta cuando Bambi se dio cuenta de su presencia. Entonces murmuró algo en el oído de su amigo y Tommy sonrió. Se cogieron de la mano.

-Mira, están agarrados de la mano y todo­- le chinchó Nick en un susurro- veo que a la mínima tu amiguito te ha cambiado por otra.

La pareja se cruzó con ellos y Thomas sólo murmuró un “Buenas tardes, Nicole”.

Primero Rachel y después Bambi. A Nicole le hervía la cara.

Al otro lado de la calle, Thomas le dijo a Bambi:

-Muchas gracias por cogerme de la mano para darle celos- agradeció- aunque no hacía falta.

-Se la veía muy enfadada- comentó Bambi soltándose del agarre y alzando las cejas varias veces.

-Siempre se enfada cuando me ve hablando con Rachel. Ayer me oyó hablando con ella para hacer planes en verano y dio un portazo a su taquilla- suspiró.

-Está celosa.

-Ya. No quiere verme con otras chicas, quiere que ella sea mi única amiga- comentó él con enfado. Miró a su amiga pelirroja- o eso parece.

-O puede que esté celosa en el otro sentido.

-¿Ella? Bambi, Nicole jamás se fijaría en un chico como yo- razonó Thomas amargamente- ¿has visto al chico que estaba con ella? Es su novio.

-Thomas, Rachel también es una chica preciosa y te pidió salir en abril. Cualquier chica se puede fijar en ti.

-Sé que Rachel es muy guapa pero...- hizo una mueca al recordar la cara de una de sus mejores amigas cuando Thomas la rechazó- es diferente. Nicole es popular, es difícil de explicarlo. Digamos que su mente es más cerrada.

Bambi se rió de su comentario.

-Es posible. Thomas, ya hemos llegado a la discoteca- comentó ella señalando al escaparate llena de lucecitas de colores. Se dirigieron a uno de los guardias- pase VIP, por favor- y los dos chicos le entregaron sus pases.

El guardia les llevó a una puerta más pequeña y entraron. En la sala no había mucha gente. Casi todas las personas de la estancia eran sus amigos.

One Direction, Zac, Hayley, Allanah, Eleanor y Beth (con su gran panza) se acercaron a ellos.

-¡Hey! Sois los últimos en llegar- saludó Zayn agarrado de la mano de su novia.

-Falta Emma y Guiomar, ¿no?- se extrañó Thomas, arrugando la nariz mientras echaba un breve vistazo a la sala.

-No vienen- comentó Harry muy fastidiado.

-Se había arreglado dos horas para nada...- canturreó Louis para molestar a su amigo.

Harry le dio un codazo.

-Cállate. No me he arreglado por Emma, te lo digo por última vez.

-¿Y por quién si no?- bromeó Niall que pronto recibió otro codazo.


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-Ay, Santo Bendito, Shelly se ha dormido ya- anunció Emma volviendo del cuarto de invitados- se ha quedado dormida en el carrito.

-No puedo creer que mi hermana esté de fiesta y yo aquí cuidando a SU hija- dijo Guiomar, que no se le había pasado el enfado

-Eres su tía- comentó Em.

-¿Le estás dando la razón?- su amiga le fulminó con la mirada.

-No. No estoy justificando su comportamiento- se corrigió ella- lo que ha hecho está muy mal. Pero al menos podrías intentar pasártelo bien con tu sobrina.

-¿Con Shelly, dices? No para de llorar- se angustió ella- imposible pasárselo bien. Además, me odia.

-No te odia- se rió Emma- un bebé no puede odiar a nadie.

-Pues a mí me odia. Seré la primera persona odiada por un bebé porque no es normal que Shelly me vomite encima cada vez que me acerque a ella.

-Es natural. Los bebés vomitan.

Guiomar hizo una mueca y se ahueco mejor en el sofá, mirando a ningún punto fijo. A continuación resopló, algo triste.

-No te ha vomitado ni una sola vez. Y, además, cada vez que la cojo llora- se lamentó.

-Porque la coges mal- le explicó Emma- le haces daño en la pierna. Debes cogerla así- e hizo el movimiento más apropiado para coger a un bebé.

Guiomar frunció el ceño al ver el gesto que le mostraba su mejor amiga.

-Es difícil.

-Criar a un bebé es difícil- afirmó Emma.

-Ojalá nacieran como adolescentes- se dijo Guiomar- así me podría llevar bien con ella.

Emma se echó a reír.

-Te morirías si parieras a un adolescente- bromeó.

Guiomar también se rió. Miró a su amiga, que se reía sin parar, y se dio cuenta de cuánto echaba de menos sus momentos.

-Emma- dijo con una voz alta y seria.

Su amiga paró de reír y miró a Guiomar. Notó un gran cambio en el ambiente.

-Quiero hacerte una pregunta y que me respondas con sinceridad- pidió y Em asintió. Guiomar suspiró aliviada- ¿por qué no quieres ir a la fiesta? No creo que prefieras mi casa antes que la discoteca.

Guiomar detectó miedo en los ojos de Emma. Esperó un rato hasta que su amiga habló. La respuesta era la que se esperaba.

-No quiero ver a Harry.

Guiomar la miró. No parecía nada sorprendida. Puso los ojos en blanco y suspiró cansinamente.

-¿Por qué?

Emma cogió aire. Creía que después de casi cuatro meses era hora de decir la verdad.

-Pues principalmente, porque vi cómo mi ex novio se liaba con la cabrona de Allanah y cómo mi mejor amiga se reía de ello. Jamás pensé que Harry saldría con Allanah después de lo que me dijo sobre ella pero, ya ves, la gente dice muchas cosas. Pero él no tiene la culpa, después de seis meses es normal que Harry no me siga esperando después de haberle ignorado durante todo este tiempo. Le comprendo. Lo único que esperaba era que mi mejor amiga me defienda pero sólo te estabas riendo. Supongo que he esperado mucho de vosotros.

-Emma, creo que te estás equivocando...

-Guiomar. Sé lo que vi. Fui a casa de Harry, fui porque quería perdonarle. Quería que todo fuera como antes- habló Em de golpe- pero Harry ya tiene otra novia y no puedo hacer nada.

Guiomar la miró a los ojos, impasible. Se quedaron varios minutos así, mirándose sin decir nada. Hasta que su amiga cerró los ojos y movió suavemente la cabeza de izquierda a derecha, como queriendo negar algo. Cuando habló, abrió los ojos.

-Emma, no puedo negar lo que has visto pero sí puedo justificar lo que hicimos. Ha sido un gran malentendido.

-¿Es un malentendido ver cómo Allanah se tragaba toda la boca de Harry? ¿Y cómo te reías de dicha escena? Creo que no hay justificación.

-Iba borracha.

-Ah claro, sabía que ibas a tomar esa excusa- comentó irónicamente- creo que aquí he perdido el tiempo. Me marcho a casa. Olvídalo Guiomar, Harry tiene todo el derecho del mundo de besar a quién le dé la gana y tú de reírte.

A Guiomar le dio un vuelco el corazón cuando Em tomó su bolso y se disponía a irse de su casa. Aquella misma mañana Emma le dijo que seguía siendo su mejor amiga y ahora su amistad parecía deteriorarse de nuevo. Era lo que menos quería en el mundo.

-Estábamos jugando a la botella- habló Guiomar, a sus espaldas.

-¿Cómo dices?- preguntó Em sin entender nada. Miró a su amiga.

-Estábamos jugando a la botella- repitió, también mirando a Emma- a Harry le tocó besarse con Allanah y me empecé a reír porque él puso mala cara al enterarse de que tenía que besarse con ella. Es cierto que iba un poco bebida, aunque eso es secundario, pero sólo me estaba riendo de él, que no paraba de poner excusas e intentaba escaquearse. Pero Allanah le besó y me empecé a reír más aún porque Harry mantenía los ojos abiertos. Él estuvo alerta aquella noche, estaba seguro de que ibas a asistir a la fiesta. Sólo había celebrado su cumpleaños para verte.

Emma lo entendió todo. Entendió porqué sus amigos iban sentados en forma de círculo. ¿Pero eso quería decir que Harry no estaba saliendo con Allanah?

-Él te quiere- dijo Guiomar como si le hubiera leído la mente- me contó a solas cómo te fuiste cuando te pidió un beso. Él quería besarte con todas sus fuerzas, te lo aseguro.

Emma se quedó paralizada. Se quedó de pie, analizando la información que acababa de recibir. Había pasado cuatro meses lamentando ese día...

-Así que he oído que quieres perdonarle, ¿no?- comentó Guiomar con una sonrisa, retomando la conversación anterior.

-No lo sé. He oído que Allanah también iba a la discoteca...- empezó Em.

-Emma...- la interrumpió- Harry y ella no están saliendo. Allanah estudia aquí, en Londres, y antes compartía un apartamento con sus compañeras pero tuvo un conflicto con ellas en mitad del curso y ella necesitaba ayuda. Ya sabes como es él, jamás podría decir que no.

Emma sonrió al escuchar lo último que dijo Guiomar.

-¿Estás segura de que no han hecho nada?- preguntó Em tímidamente.

-Estoy la mar de segura. Así que... ¡Será mejor que te compres un bonito vestido para el baile, Emma!

Pero la realidad le golpeó a Guiomar como el iceberg golpeó a Titanic: Shelly rompió a llorar en la habitación de invitados.

-Eso pasa por gritar tan alto- comentó Emma divertida, al ver la cara que compuso su amiga.


~~~


-¡Hey! He invitado a una amiga, espero que no os importe- comentó Zayn entre el gentío y la música de la discoteca.

La sala VIP se llenaba cada vez más y más. Pero no había tanta gente como en la sala normal, claro.

-¿Amiga? ¿Qué amiga?- preguntó Beth, curiosa, sentada en un cojín debido a que estaba embarazada. Niall, que estaba con ellos, miró fijamente a Zayn.

-Una que conocí hace tiempo. De hecho, la conocí en el mismo día que tú- comentó Zayn, mirando a Beth. Ella cogió su móvil, molesta, y negó con la cabeza murmurando "hombres".

-¿Shirley?- preguntó Niall, que ya había oído a Zayn hablar mucho de ella.

Pero Niall no pudo escuchar la respuesta de Zayn porque Harry salió de no sé dónde y le llevó a rastras a un sitio aparte.

-¿Emma no te ha dicho nada?- preguntó, preocupado.

-¿Y qué me iba a decir?- respondió Niall, encogiéndose de hombros.

-No respondas a mi pregunta con otra pregunta. ¡Se supone que tú eres su mejor amigo! Tienes que saber porqué no ha venido- se lamentó él, un poco fuera de sí.

Niall empezó a reírse.

-Y se supone que tú eres el mejor amigo de Guiomar y tampoco te ha dicho nada- respondió él, sabiamente.

Niall se rió aún más cuando vio a su mejor amigo gruñir. Miró de un lado a otro, como si esperara verlas, y volvió a mirarle.

-¿No te parece extraño que no hayan venido? A lo mejor les han pasado algo, vamos a verlas...

-Harry, estás exagerando- le paró Niall sin parar de reír- sé que quieres ver a Emma pero probablemente sea verdad que están ocupadas.

-Más les vale...- susurró y fue a reunirse con Louis, Liam y Hayley para tomar unas copas.

Niall negó con la cabeza ante la cabezonería de su amigo y volvió al sitio donde estaba antes solo que ya estaba Shirley. La saludó, ya que no la conocía, bajo la mirada fulminante de Beth.

-Niall, ¿puedo hablar contigo?- pidió ésta.

Él asintió de nuevo. Definitivamente, hoy era el perrito guardián de sus amigos. Cuando Beth y él estuvieron lo suficientemente lejos de Shirley y Zayn, la chica habló:

-¿Él tuvo algo con ella? A juzgar por cómo la mira...

-No. No te preocupes, él sólo te quiere a ti- afirmó Niall aunque sabía que eso no era verdad. Realmente dudaba si a su amigo le gustaba Shirley ya que Liam le contó que estuvo muy contento al reencontrarla en la Universidad donde hospedaba Marii- tranquila. ¿Vas a dar a luz a un hijo de Zayn y realmente dudas de él?

Ella mostró una sonrisa triste.

-Bueno, sé que me quiere pero no lo suficiente. Jamás me ha dicho “te amo” ni me ha dicho cosas bonitas... Ya no sé en qué creer.

Niall puso una mano en su hombro para reconfortarla. Beth le sonrió y en vez de dirigirse donde estaba su novio, se fue a una mesa donde Allanah, Zac y Eleanor charlaban. Niall decidió no interrumpir a Shirley y Zayn así que fue a la barra a pedir un vodka.

-Así que esa es tu novia- comentó Shirley dando un sorbo a su copa- es guapísima- declaró.

-Sí, lo es- asintió Zayn, mirando a Beth con una sonrisa.

-Me dijiste que estaba embarazada pero no sabía que tanto- dijo Shirley mirando la barriga de la novia de Zayn- ¿cuántos meses?

-Ocho. Estoy muy nervioso.

-Normal- dijo ella. Le cogió de la mano para tranquilizarle. Él la miró y sonrió- oye, Zayn. Debo decirte una cosa muy importante.

Él frunció el ceño debido al cambio de tono de su amiga. Se acercó más a ella y preguntó.

-¿Qué quieres decirme?

-Aquí no. No es lo más apropiado estando... en una discoteca- Zayn tuvo la certeza de que iba a decir “con ellos” ya que se dio cuenta de cómo miraba de reojo a sus amigos- ¿mañana por la mañana en el parque? Ya sabes, donde nos conocimos.

Zayn miró a Beth que estaba sentada tomando un vaso de agua y conversando alegremente con la novia de Louis.

-Vale. Pero sólo una hora- aceptó él sintiéndose un poco mal aunque no sabía el porqué- porque tengo que cuidar de Beth.


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-¡Arriba, dormilona!- gritó Guiomar. La luz le dio de pleno en la cara cuando Guiomar subió las persianas. Emma abrió un ojo, hacía un día espléndido. Cerró de nuevo el ojo ya que le dolía la fuerte luz del Sol pero algo le hizo que abriera los ojos de golpe: Guiomar le había pellizcado la espalda.

Emma aulló de dolor y se quitó a su amiga de encima. Se puso de pie de inmediato.

-¿Por qué nos levantamos tan pronto? Es verano y son las...- miró el relojito que se situaba encima de la mesita de dormir- ocho y media. Déjame dormir- gruñó tirándose de nuevo en la cama.

Guiomar la hizo levantarse y le dio un vestido corto de vuelo de color rojo.

-Ponte esto. Nos vamos de compras- anunció ella con una gran sonrisa. Guiomar llevaba puesto un vestido de flores (azules y rosas) que le llegaba hasta el tobillo.

-¿No podemos ir de compras por la tarde?- preguntó ella mientras se quitaba el pijama que le prestó Guiomar anoche.

-Shelly nos hará perder mucho tiempo y lo más probable es que nos lleve un día entero- le explicó Guiomar, que le cepillaba el pelo a Em a la vez que ella se ponía el vestido.

En cinco minutos ambas ya habían salido a la calle con gran cantidad de dinero en sus respectivos bolsos. Guiomar empujaba el carrito de bebé.

-¿A qué tienda quieres ir?- inquirió ésta. Al escuchar la voz de Guiomar, Shelly rompió a llorar- Oh no, no, ¡no llores! ¿Por qué lloras? Estamos comprando ropa, a todas las chicas les gustan comprar ropa.

-Guiomar- Em empezó a reírse- ella no te entiende. ¿Le has dado de comer?

-¿Qué?- Guiomar frunció el ceño, sorprendida.

Emma puso los ojos en blanco y tragó aire antes de decir:

-Los bebés tienen que comer. ¡Desayuno, comida, cena!

Guiomar hizo un puchero mientras veía cómo Shelly berreaba en el carrito de ruedas. Después soltó un largo suspiro y entraron al restaurante más cercano.

-¿Qué hacemos aquí?- interrogó Em cuando un camarero les ofreció asiento.

-Vamos a desayunar, ¿no? Es lo que has propuesto.

Emma respiró hondo de nuevo y miró el escaparate del restaurante que había elegido su amiga, era Hollywood.

-Guiomar, un maldito bebé no puede comer en un Hollywood.

Guiomar abrió los ojos como platos y dejó de examinar el menú.

-¿Por qué?

-¡Por qué no tiene dientes!- gritó Emma al borde de la exasperación.

-¿Y...? Las magdalenas están blanditas. O tal vez que se coma una fruta, tienen muchas vitaminas.

Emma soltó un lamento, irritada. Guiomar la estaba sacando de quicio. Shelly apenas tenía un año y su amiga pretendía que comiera una mísera magdalena. Salieron del restaurante, pidiendo disculpas al camarero, y fueron al supermercado que estaba al lado de la casa de Guiomar.

-¿Por qué no cogemos papilla con sabor a pollo? Seguro que le gusta más- repuso Guiomar frunciendo el ceño al ver que su amiga cogía una papilla con sabor a verduras.

-Pues una papilla de pollo, entonces- susurró Em fuera de sí.

-¡No, no! Mejor con sabor a carne- comentó alegremente al descubrir papillas de más sabores- o de frutas, que tienen muchas vitaminas.

-Las verduras también tienen muchas vitaminas- replicó Emma, que estaba empezando a impacientarse.

-Pero están asquerosas- negó Guiomar- ¡Anda, hay uno mixto de pollo y carne! ¿Por qué no...?

Pero Emma ya se marchó de la sección con el carrito de bebé para pagárselo a la cajera. Una vez fuera, Guiomar le preguntó:

-¿Cuál cogiste? ¿El de pollo o el de verduras?

-El de pollo- respondió ella en un susurro, consternada.


~~~


Zayn esperó de pie, apoyándose en la barrera de colores del parque. Estaba nervioso y algo preocupado. Cuando Shirley le preguntó si quería quedar notó algo de seriedad en sus ojos. ¿Sería algo importante? ¿Qué querría decirle? No tenía ni la más remota idea de lo que le quería decirle aquella chica.

En los últimos meses Shirley y él se habían acercado mucho. Quizás demasiado. Le caía muy bien y era una chica muy divertida. A veces algo arisca y taciturna, tal y como la había conocido. Al pensarlo se dio cuenta de que era la imagen opuesta de Beth. Ella era responsable, amable y muy optimista. Pero era muy sensible, a la mínima se derrumbaba y se echaba a llorar. Era una chica dulce. A juzgar por el físico de ambas, también eran muy diferentes.

-¿En qué piensas?- le preguntó una voz conocida antes de darle un pequeño soplo en la oreja. Eso produjo que Zayn se sobresaltara y casi se cayera al otro lado de la barrera del parque.

-Estaba pensando en... La agotadora gira que tenemos. Ahora tenemos gira por aquí pero el 13 de junio nos iremos a Suecia. Y no volveremos hasta el 13 de julio- mintió él para no dar justificaciones en porqué pensaba en Shirley.

-Ah, qué guay. Tienes mucha suerte de viajar tanto- comentó la rubia. Hizo un mohín y se apoyó en la barra, al lado de Zayn.

-Pero echo muchísimo de menos a mi familia- repuso y recalcó las tres próximas palabras- y a Beth.

-Lo comprendo- asintió ella- ¿Beth es un diminutivo de Elizabeth?- preguntó, curiosa. Miró por primera vez a Zayn.

-No. De Bethany- explicó el muchacho, sintiéndose mal al pensar en que ella estaba en casa sufriendo las patadas del bebé mientras que él estaba con Shirley- pero prefiere que la llamemos Beth. Dice que Bethany es un nombre muy pijo.

-Estoy de acuerdo.

Estuvieron varios minutos en silencio. Zayn estaba decidido a no romper el hielo pero al cabo de tres minutos se dio cuenta de que Shirley tampoco quería hablar así que el cantante habló primero:

-Shirley- la chica lo miró- ¿para qué me has llamado? Quiero decir, me habías dicho que me querías decir una cosa muy importante.

-Bueno, supongo que ha llegado el momento- suspiró ella, derrotada.

-¿Qué momento?- balbuceó él, extrañado- ¿de qué estas hab...?

Pero un movimiento imprevisto le acalló. Shirley se había lanzado a sus labios y en ese mismo momento le besaba con fervor. Zayn contestó al beso, tenía que admitirlo, llevaba esperándolo mucho tiempo.

Después de conocerla, cuando cruzaba por este parque siempre tenía la esperanza de encontrarla. Empezó a acostarse con Beth pensando en la chica que había conocido en el parque hasta que todo eso cambió: la vio en la Universidad cuando Liam quiso buscar a Marii.

Sus esperanzas de tener algo con ella se derrumbaron por completo al darse cuenta de que Beth albergaba sentimientos muy profundos hacia él. Pero aún así tenía una llama de esperanza en lo más profundo de su corazón aunque se rompió en pedazos al enterarse de que iba a tener un niño.

Se apartó inmediatamente cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Se dio cuenta de que tenía la mano en la cadera de Shirley y la apartó con brusquedad.

-No puedo hacer esto- susurró él, despavorido.

-¿No puedes o no quieres?- preguntó ella tristemente- sé que Beth está embarazada pero pienso que... Pienso que debemos estar juntos. Me gustas muchísimo y sé que yo a ti también...

-No puedo ni quiero. Te equivocas, Shirley, no me gustas- le contradijo Zayn.

La rubia alzó una ceja, sin tragarse ni una palabra.

-¿Y por qué me buscaste en la Universidad como un loco cuando me viste cruzar por allí? ¿Por qué me pediste mi número? ¿Por qué quedas conmigo? ¿Por qué me invitaste en la discoteca ayer delante de las narices de tu novia?- respondió ella astutamente- porque una celebridad como tú no haría eso, no invitaría a una discoteca a una simple fan.

-No eres una fan, eres mi amiga. Y si me gustaras, no te invitaría delante de las narices de Beth. ¿Quieres que te sea sincero?- Shirley asintió, algo ofendida- me gustabas mucho y sí, después de conocerte me llamaste la atención y te buscaba. Me volví loco de alegría cuando nos reencontramos porque sentía algo por ti.

-Entonces, ¿cuál es el problema?- inquirió ella, cruzándose de brazos.

-Pero entonces me enteré de que iba a ser padre. No voy a consentir salir contigo con otra mujer embarazada.

-Zayn, no tienes que estar con ella si no la quieres. Si la has embarazado, puedes encargarte del niño unos días al mes y darle dinero para que le cuide ella también- le explicó ella, esperanzada.

-Ese es el problema. Que sí la quiero.

-¿Cómo has dicho?- vaciló.

-Me obligué a mí mismo a quererla cuando me enteré de que estaba embarazada. Pero me he dado cuenta de que no tengo que forzarme a quererla. La quiero. Es la única con quien quiero estar.

-¿Y desde cuándo es eso?

-Desde que me besaste.

Shirley le miró con los ojos anegados en lágrimas. Zayn se mostró impasible. Estaba eufórico y a la vez triste. Eufórico porque por fin se había dado cuenta de que quería a Beth, estaba enamorado de ella. Se dio cuenta de que siempre lo había estado pero Shirley le había hecho dudar pero después del beso... Supo que prefería mil veces los besos de Beth que los de Shirley. También estaba triste por Shirley, que tenía el rostro demacrado.

-Zayn, si te arrepientes y quieres volver conmigo... Llámame, por favor- rogó ella entre lágrimas. Tenía la voz entrecortada.

-Lo haré- afirmó él aún sabiendo que eso jamás ocurriría.

Se miraron durante varios minutos. Shirley no paraba de llorar.

-Lo siento mucho. No quería darte esperanzas- se sinceró él, la euforia y el dolor desaparecieron y creció la culpabilidad- no sabía que pensabas que mis intenciones era enamorarte. Sólo quería ser amigo tuyo.

La rubia asintió con la cabeza aún con lágrimas en los ojos. Apretó los labios y miró al suelo, avergonzada por el rechazo.

-Eres una chica genial, Shirley, no lo dudes ni un segundo- dijo Zayn, abrazándola con cariño- además, tienes novio. ¿No quieres a Matt?

-Sí... Le quiero- respondió ella con la voz quebrada. Agarró la camiseta de Zayn para abrazarlo con fuerza- pero es que nos peleamos mucho...

-Los que se pelean se desean- murmuró Zayn en el oído de ésta.

Zayn notó que Shirley sonreía. Acto seguido se soltaron del abrazo.

-Me ha agradado volver a verte- aseguró Zayn.

La chica asintió sin mediar palabra y se dio la vuelta para irse a su casa. Zayn hizo lo mismo, por el lado contrario.

Tardó en llegar a casa, ya que estaba lejos, pero hizo todo lo posible por llegar lo antes posible.

-¡Hola!- escuchó un grito en el interior y Zayn sonrió. Se sentía a gusto al escuchar la voz de Beth. Se encaminó hacia la cocina- estoy preparando macarrones- respondió ella con una sonrisa al verlo en el umbral de la puerta.

-Deberías descansar- comentó él algo preocupado tras ver la panza de su novia.

-Sólo preparo macarrones- dijo ella poniendo una mueca. Se frotó la nariz y sin querer se manchó de tomate sin que se diera cuenta. Zayn se rió en voz baja.

-Oye Beth- dijo él, aún apoyado en el umbral. La chica dejó lo que estaba haciendo y se giró para mirar a Zayn. Su mirada era entre curiosa y preocupada- te amo, ¿lo sabías?

La muchacha se le descolgó la boca y soltó un gemido. Paralizada en la cocina, miró a Zayn con los ojos borrosos y formó una amplia sonrisa entre hipidos. Después pegó un salto y un chillido. Se lanzó a los brazos de Zayn.

-¡Nunca me has dicho eso!- chilló ella de alegría. Él se limitó a acariciar su pelo, feliz- yo también te amo, Zayn.

El chico la besó con pasión y ella respondió a su beso más frenética que nunca.

-Tienes una mancha en la nariz- repuso él limpiándosela con la lengua- mmmh, está sabroso.

-¿Yo o el tomate?- bromeó ella volviendo a besarle.

-Tú, sin duda, ganas mil veces al tomate- le respondió él tras un largo beso. A continuación captó un olor raro. Espiró y arrugó la nariz.

-¡Oh, no, los macarrones!- gritó ella volviendo a la realidad. Pegó un salto, parecido al de antes, y volvió a la cocina. Destapó la cacerola y el olor se intensificó aún más. Cogió un macarrón con una cuchara de madera. Estaba chamuscado.

-Me parece que tenemos que hacer otra vez macarrones- se rió Zayn al ver la cara que había compuesto su novia.


~~~

Después de haberle dado de comer a Shelly, Guiomar y Emma fueron a un bar para tomar un simple desayuno. Pero cuando hubieron terminado, Shelly empezó a berrear en medio del bar y a parte de eso, empezó a oler un tufo nada agradable. Emma regañó a Guiomar por no traer pañales y tuvieron que volver a casa de Guiomar para cambiarla y, de paso, coger más pañales por si lo necesitaban. Pero cuando iban a salir de casa, Shelly empezó a lloriquear y a pegar gritos molestos. Al cabo de una hora, cuando ya la habían calmado, las chicas empezaron a tener hambre ya que eran las dos y media de la tarde. Comieron tranquilamente y le volvieron a dar de comer a Shelly (la papilla que sobró esta mañana) y a las cinco salieron.

-Ufff, tener un bebé es un infierno- protestó Guiomar empujando del carrito.

-Díselo a Beth- comentó Em entre risas.

Ambas caminaron hasta dar con una tienda de ropa.

-No está mal- observó Guiomar. Miró a Shelly y vio que estaba dormida- ¿entramos?

Em no perdió el tiempo para contestar y caminaron hacia la tienda. ¡Tenían que encontrar el vestido perfecto! Pero ambas se llevaron un chasco nada más abrir la puerta del establecimiento: Shelly había vuelto a llorar.


~~~

-¿Creéis que Emma y Harry acabarán juntos?- preguntó Hayley con curiosidad, apartando la vista de la tabla periódica.

-Emma me prometió que no estaba enamorada de él- le recordó Bambi, que estaba a su lado. Thomas, que también estaba con ellas pasando el rato y estudiando un poco para los finales del último trimestre en casa de Hayley, asintió mostrando su apoyo.

-Ni siquiera acudió a su cumpleaños- dijo Thomas, alzando una ceja. Dejó a un lado sus apuntes para mirar a sus dos amigas.

-¿Y qué?- contestó Hay como si fuera lo más normal del mundo- en marzo Nicole celebró su cumpleaños y no fuiste. Y tú estás enamorado de ella.

Bambi rodó los ojos maldiciendo el comentario de su amiga.

-Pero es diferente. Nicole dio una fiesta por todo lo alto y sabes que no me gustan- dijo él dolorido por el golpe bajo.

Hay torció una nariz sin creerse ni una palabra y volvió a memorizar la tabla periódica.

-Lo que sí que creo es que Marcos y Guiomar acabarán juntos- habló Bambi, varios minutos después de silencio.

-Oh, estoy totalmente de acuerdo- asintió Thomas con una risita- si vieras cómo la mira en clase...

Hayley se rió dándole la razón señalándole con un dedo.

-¿Y qué decís de Zayn y Beth?- Bambi retomó la conversación.

-Yo creo que romperán- dijo Hay dando su opinión con una mueca triste- Zayn sólo está con ella por el niño. O eso parece.

-Yo creo que durarán...- murmuró Bambi.

-Yo creo que romperán también- admitió Thomas encogiéndose de hombros. Releyó unas líneas de sus apuntes y comentó- ¿creéis que Niall recuperará a Belén? Nunca la he conocido pero por cómo me cuentan, fue el amor de su vida.

Hayley y Bambi pusieron muecas.

-Puede que sí- suspiró Hayley- he estado hablando con Belén últimamente y aún piensa en Niall. Su amor fue muy intenso. Aunque ahora está saliendo con Sergio, que también le quiere.

-¿Creéis que Zac y Emma saldrán alguna vez?- preguntó Thomas.

-No- Bambi negó rotundamente- ella no le quiere.

-Yo tampoco lo creo- confirmó Hayley.

Thomas hubiera deseado escuchar “yo creo que Nicole y tú saldréis juntos” pero sus dos amigas finalizaron la conversación. Hayley se centró en la tabla periódica y Bambi chateaba quién sabe con quién por el móvil.

-¿Tenéis vestido para la fiesta?- preguntó Thomas después de un desesperado minuto.

-Sí- respondieron las otras dos.

-A propósito, ¿quién creéis que ganará La Reina de Verano?- interrogó Bambi- ¿una de las primas?

-¡Ojalá ganara Guiomar!- rogó Hayley sin apartar la mirada de la tabla periódica.

-Yo quiero que gane Nicole- confesó el chico revisando sus apuntes de Historia- ella ya lo tiene ganado aunque depende de Nick, su pareja...


~~~


Las chicas descubrieron que Shelly lloraba porque tenía fiebre. Fueron al médico y después de que recetara algo para el bebé se dirigieron inmediatamente a la farmacia para medicarla. Pero entonces ya eran las ocho y "habían acordado" con Brooke que la buscaría a las ocho y media. Corrieron como psicópatas a la casa de Guiomar (estuvieron a punto de romper las ruedas del carro del bebé). Llegaron justo a tiempo: a las ocho y media.

Pero para desgracia de ambas, Brooke no llegó hasta las diez.

-¡¿Por qué has llegado tarde?!- gritó Guiomar enfadadísima al ver a su hermana en el umbral de su puerta principal- ¡Una hora y media!

-¿Y tú nunca has llegado tarde?- respondió su hermana con voz sorna. Emma se rió por lo bajini aunque también le enfurecía el hecho de que Brooke hubiera llegado mucho más tarde de lo previsto- ¿dónde está mi niña?

Guiomar iba a replicar pero decidió callarse para deshacerse del bebé cuanto antes. Acercó el carrito de ruedas, donde la pequeña estaba dormida plácidamente, para enseñarla a su hermana.

-Sana y salva. ¿A que no te lo esperabas, eh?

Brooke se echó a reír y señaló a Em.

-Apuesto a que te ayudado ella.

Guiomar, roja de rabia, soltó unos que otros improperios. Brooke no hizo caso a las objeciones de su hermana y cogió a su hija. Notó que estaba caliente.

-Bueno, bueno, me parece que no está tan sana como creéis.

Guiomar palideció. Em y ella habían decidido no contárselo pero su hermana lo había descubierto por su cuenta. ¿Qué iba a decir? No quería quedar mal enfrente de ella.

-¿Qué le habéis dado de comer?- preguntó ella con los ojos entrecerrados.

Las dos amigas se miraron y respondieron a la vez:

-Papilla con sabor a pollo.

Brooke arrugó la nariz y gritó:

-¡A Shelly no le gusta el pollo! Le sienta mal. Pobre mi chiquitina mía...- susurró exageradamente acunando a su hija.

-¿Ves? ¡Te lo había dicho!- le acusó Guiomar a Emma.

-¿Qué...? ¡Pero si yo te había dicho el de verd...!- pero se calló al ver el gesto de Guiomar para que se callara y lo entendió, no quería quedar mal ante su hermana.

Brooke se marchó con la odiosa Shelly cinco minutos después. Las chicas se tiraron en el sillón, agotadas.

-Nos hemos levantado a las ocho y media para nada- se lamentó Guiomar, acomodada en el sofá. Cerró los ojos y murmuró- jo, no te hemos encontrado ningún vestido, Emma... Y en esta semana tenemos que estudiar para los exámenes finales de junio y no nos va a dar tiempo a comprar un vestido.

-Ya...- susurró Em poniendo una mueca. Bebió un sorbo a su vaso de agua, estaba sedienta- supongo que me tendré que poner el vestido horrible que llevó mi madre en su fiesta de la Universidad. Pero, oye, deberías preocuparte más por tu vestido, te has apuntado a la Competición de Reina de Verano.

-Bah, no me importa- Guiomar hizo un ademán con la mano.

-¿Cómo que no importa?- Em frunció el ceño, confusa. Acto seguido dejó el vaso en la mesa que había enfrente- creía que querías ganar.

Hubo un silencio bastante incómodo, pero sólo para Guiomar. Estuvieron un rato en calma sin decir nada hasta que Guiomar rompió el hielo, confesando su más íntimo secreto.

-No me interesa ganar. Quiero que gane Nicole- reconoció ella aún tumbada en el sofá- sólo me he apuntado para... Escuchar lo que dirá mi pareja sobre mí. Ya sabes, en la Competición valoran el discurso del chico.

Em trató de asimilar lo que le había dicho Guiomar. Había sido toda una sorpresa para ella y de pronto cayó en algo...

-¿Quién es tu pareja, Guiomar?- aunque creía saber quién era.

-No hace falta que conteste, ¿verdad? Ya lo sabes.

Emma sonrió, victoriosa. Sabía que a Guiomar le gustaba. Trató cambiar de tema porque sabía que era un tema vergonzoso para su amiga.

-Son las once... Supongo que no nos dará tiempo irnos de compras, ¿no?

Guiomar cambió de postura y se sentó en el sofá, mirando directamente a su mejor amiga. Emma la miró interrogante, su amiga tenía cara de tramar algo.

-Quizás daría tiempo pero... Tengo una idea- respondió ella con una sonrisa de lado.




Pasaron los días y llegó el último día lectivo antes del Baile de Verano. Todas las chicas tenían Historia a última hora los viernes. Guiomar estaba contentísima para llevar a cabo su plan, sólo faltaban dos días para el Baile.

-Guiomar, concéntrate- la voz de Marcos le hizo volver a la realidad. Asintió con la cabeza y pidió perdón- los exámenes empiezan el jueves que viene- le recordó él.

Raquel, que se sentaba enfrente de Guiomar, se giró cuando Marcos escribía algo en la pizarra.

-Pensando en él, ¿no?- dijo ella, alzando varias veces las cejas.

-¡Calla!- siseó ella en broma. Raquel se giró de su asiento, riendo.

Guiomar miró alrededor. Nicole estaba al lado de ella escribiendo cosas con aspecto triste. Guiomar se mordió los labios, la veía muy infeliz a Nicole últimamente y eso le afectaba mucho. La observó disimuladamente: Nicole levantó la cabeza y contempló a Thomas, que estaba atento al profesor. En seguida, ella bajó la cabeza nuevamente, compungida.

Pero aquellos pensamientos tristes se borraron de inmediato cuando el timbre sonó en clase. Marcos anunció un “podéis iros” y Guiomar se levantó de su sitio para acercarse a Emma.

-¡Vamos a la habitación!

-¿Qué?- respondió ella un poco sobresaltada. Guiomar no se lo esperó más y la tiró del brazo. Entraron al ascensor y ascendieron hasta llegar a la planta 7. Una vez que las puertas se abrieron, ambas corrieron hacia la habitación. Em sacó las llaves, aún desconcertada por la actitud de Guiomar.

Cuando abrió la puerta supo inmediatamente que Guiomar había tramado algo. Encima de su cama había una caja cuadrada bastante grande. En la caja se podía ver las palabras Max Azria, la marca. Em parecía saber lo que contenía dentro pero... ¿Quién se lo había regalado? Miró a su amiga, entre agradecida y molesta por haber hecho algo que no era necesario, y abrió la caja. Soltó una exclamación de sorpresa, Guiomar, que estaba a su lado, también lo hizo.

Era un vestido. Un impresionante vestido de color azul eléctrico con bandas y tirante asimétrico. Emma lo cogió con admiración y cuidado, casi temía romperlo.

-¡Hay una nota en la caja, mira!- chilló Guiomar, muy contenta.


Em desvió su atención en el vestido y volvió a mirar la caja. En efecto, dentro había una hoja de papel chiquitita. La cogió, la desdobló y empezó a leer rápidamente:

Guiomar me había dicho que no encontrabas vestido y me había advertido que si no te compraba uno me convertía en papilla (aunque me deja conservar mi precioso pelo). Cumpliendo las normas de Guiomar, decidí comprar el vestido a mi gusto. Escogí mi preferido, el que preferiría que llevase mi pareja de baile, espero que te guste.
Tengo muchas ganas de verte con el vestido, seguro que estarás guapísima, como siempre.
Un beso,
Harry.

Emma sonrió como una tonta al releer la carta por lo menos unas diez veces. Chilló de la emoción y abrazó a su mejor amiga, contenta de tener un vestido precioso y que se lo hubiera regalado Harry.

¿Quién iba a decir que 88-20 iba a estar en el baile dispuesto a llevar a cabo su plan de una vez por todas?

jueves, 17 de julio de 2014

81- El regalo del perdón.

-¡Hey Thomas!- saludó Emma cruzándose con el aludido. Thomas se dio la vuelta nada más cortar la llamada- ¿con quién hablabas?

-Con Bambi- contestó él sin más detalles. Se dio cuenta de que su amiga iba muy arreglada y con un bolso colgado sobre un hombro- ¿adónde vas?

-¡Es sábado! Voy a... visitar a Harry.

Thomas arrugó el ceño. ¿Emma no estaba enfadada con él?

-¿A qué Harry te refieres?

-Al de siempre- asintió ella mirando a Thomas. Al ver su cara confundida se apresuró a detallar:- hoy es su cumpleaños.

-Aaaaah- eso ya tenía más sentido- ¡disfruta!

-Lo mismo te digo- dijo ella algo más seria. Se acercó a él y le susurró en el oído:- porque últimamente te veo muy triste.

Sin intercambiar más palabras, Emma se dirigió a la salida de la Universidad. Se cruzó con su amiga Grace, a la que saludó, y se montó en su nuevo coche. No el coche que le había regalado Harry, claro, sino otro coche más pequeño que le regalaron sus padres nada más sacar el carnet.


Aún seguían los remordimientos cuando conducía su nuevo mini porque siempre le venía a la cabeza el Bugatti Veyron abandonado en el garaje.

Tardó en llegar a su destino ya que era la quinta vez que conducía un coche (aparte de la autoescuela). Al ver la casa de Harry le dio un vuelco el corazón y no sabía porqué. Se bajó del coche temblado de pies a cabeza y caminó hacia la casa. Ahí fue cuando se dio cuenta de porqué estaba tan inquieta y triste a la vez: era la primera vez que entraba a la casa de Harry después de enterarse de la muerte de Anna. La primera vez que entraba como exnovia.

Decidió apartar aquellos pensamientos para no entristecerse más y llamó al timbre. Esperó diez segundos en silencio y volvió a llamar. Emma, increíblemente nerviosa, echó un vistazo alrededor: estaba vacío. Llamó por tercera vez y la puerta seguía sin abrirse.

Emma se dio por vencida y suspiró angustiadamente: siendo sincera, le apetecía muchísimo verle. Se dio la vuelta y antes de dar un paso se oyó la puerta abrirse.

-¡Emma!- se oyó la voz de Harry. Sonaba muy feliz, hacía tanto que no escuchaba ese tono de voz... Eso la contentó muchísimo- no esperaba verte por aquí...- añadió con la boca entreabierta, mostrando sorpresa.

La muchacha sonrió después de darse otra media vuelta.

-Ya... Bueno, ¿cómo estás?

-Muy bi...

-Harry, ¿quién ha llamado?- habló una voz femenina desde el interior de la casa. A Emma se le pusieron los pelos de punta al ver a Allanah en el umbral de la puerta con una gran sonrisa y muy arreglada- ah, ¡si es Emma! ¿Qué tal?

Emma miró a Harry sintiéndose traicionada. Él bajó la cabeza, un poco avergonzado.

-Emma, no es lo que piensas. No hemos hecho na...

-No importa. No soy tu novia- le interrumpió ella intentando sonreír- mejor vengo en otro momento.

-¡No!- gritó él angustiadamente. Toda la alegría que había antes en su tono de voz se había esfumado como la pólvora- quédate. Por favor- añadió.

-Tienes a Allanah para disfrutar la mañana. No creo que sea necesario que esté yo también.

-Quédate- insistió él haciendo caso omiso al comentario de Em.

-Sí, tranquila- habló Allanah por segunda vez- él te necesita más que yo, créeme. Nos vemos después, Harry- se despidió ella.

Hubo un silencio muy incómodo cuando Allanah se marchó.

-¿Entras?- invitó Harry, esperanzado y a la vez desesperado.

-Sí- aceptó ella. Varios recuerdos le vinieron de golpe al caminar hasta el salón, donde se sentó en un sofá. Echó un vistazo a su alrededor, no había cambiado nada, el salón era el de siempre. Las paredes del salón seguían siendo de color naranja (el color favorito de Harry), no había cambiado ningún mueble e incluso reconoció la lampara, era la misma. Se le desbocó el corazón cuando miró una de las estanterías que estaban encima de la gran televisión (que seguía siendo el mismo), todavía estaba el marco de fotos que le regaló ella al cumplir un mes de noviazgo, donde salían ambos abrazados.


Seguramente a Harry se le olvidó quitarlo.

Harry se sentó en otro sofá, y Em le agradeció interiormente, pues, quería el mayor espacio entre ambos.

-Veo que llevas el brazalete que me regalaste en mi cumpleaños anterior- dijo Harry mientras miraba la muñeca de Em donde había una pulsera con las palabras "mi tonto" grabadas.

-Y tú también- señaló Emma con voz neutral aunque una llama borboteaba en el interior.

-Claro. Jamás me lo quitaré- contestó él algo ofendido.

Emma sonrió.

-Esto... ¿Qué tal te va?

-Muy bien. La banda está en su mejor momento- relató Harry algo más alegre- en abril empieza la gira Where We Are Tour. ¡En estadios! ¿Te lo puedes creer?

-Sí. Ya lo había oído- contestó Em con una ancha sonrisa. Más tarde se dio cuenta de que se sentía orgullosa de él- ¿tienes ganas de empezar?

-Muchas ganas- afirmó enérgicamente- es la primera vez que vamos a Sudamérica. Siempre me he querido ir a Chile... Y a Perú. Los chicos están entusiasmados.

-Me alegro muchísimo por vosotros pero... Cuando te he preguntado que qué tal estabas no me refería a One Direction. Me refería a... A ti.

-Ah...- Harry tragó saliva. Le ponía muy nervioso que Em le preguntara personalmente cómo se encontraba- bueno, hay días mejores.

-Eso es una excusa inventada por el ser humano para no decir mal.

-Bueno, vale, estoy mal desde que me dejaste.

-¡No te dejé! No me hagas sentir culpable porque no lo vas a conseguir- se encaró ella, roja de furia- tenía motivos. Si no me hub...

-No quiero discutir contigo. ¿Podemos cambiar de tema?

-Harry, ¿qué puedo hacer para que vuelvas a ser feliz? No soporto verte así.

-Besarme- respondió él automáticamente- es lo único que deseo en este momento. Sería el mejor regalo del mundo.

-No te voy a besar, Harry. Esto no puede ir así como así- le espetó la joven.

Pero empezó a dudar al ver la cara descompuesta de Harry al rechazarle. Se levantó y se sentó en el brazo del sofá donde estaba sentado él sólo para ver desaparecer la cara demacrada de su exnovio. Y lo consiguió.

-Emma, te pido un único favor...- rogó el cantante mientras la miraba a los ojos- regálame un beso. Sólo uno.

-Harry, no quiero besarte- se sinceró ella con suavidad, sin moverse del sitio.

-Sólo un beso... Te lo prometo- jadeó él cuando Emma se acercaba cada vez más- te prometo que será el último. Y no me volverás a besar jamás... Si quieres.

Emma suspiró y se preparó para lo que iba a hacer. Se acercó cada vez más a los labios de Harry, cada vez más la distancia de ambos labios se acortaba... Hasta que Emma dio un giro brusco y le besó en la frente.

-Siento no haberte dado el mejor regalo. Sólo te he traído una entrada del Baile de Verano. Quiero que seas mi pareja- se disculpó ella mientras se apartaba rápidamente de él. Cogió su bolso y corrió hacia la puerta y antes de cerrarla tras sí, dijo:- ah, se me olvidaba, feliz cumpleaños, Harry.


~~~


Guiomar se chocó de bruces con Marcos mientras tenía otras cosas en la cabeza. Le miró avergonzadamente y recogió sus libros que ella había tirado.

-Toma- le tendió la joven mientras echaba un vistazo a los libros de Marcos- perdona.

-Nada- musitó él con una pequeña sonrisa a la vez que los recogía. Después se dio media vuelta y se fue por el lado contrario del que había venido.

Guiomar se quedó quieta observándolo hasta que desapareció. Se dio la vuelta y se topó con alguien más.

-¡Ay! Uy, perdona, Guiomar.

-¡Thomas! Es la segunda vez que me choco con alguien- contestó ella.

Su amigo la observó con una sonrisa. La misma sonrisa que había puesto Marcos.

-¿Qué pasa? ¿Tengo monos en la cara?

-Te veo distraída- se encogió de hombros- ¿con quién te habías topado antes?

-Con Marcos- respondió ella con indiferencia.

-¿Y adónde vas?- Thomas se rió interiormente al preguntarlo por segunda vez en un mismo día.

Guiomar torció el gesto y le cogió de la muñeca. Le llevó hasta el hall, delante del corcho donde estaba lleno de folios.

-He estado pensándolo mucho- susurró ella mirando al único papel que le interesaba- quiero apuntarme a la competición de Reina de Verano.

La respuesta de Thomas fue la que se esperaba. Al principio empezó a reírse a carcajadas que poco a poco se fue apagando, tras ver la cara seria de Guiomar.

-¿No es ninguna broma?

-No.

-Pero... dijiste que era una tontería. Te limitaste a criticarlo cuando lo publicaron.

Guiomar bufó y volvió a mirar el papel donde estaban todos los nombres de chicas suscritas al concurso.

-Ya... Pero eso fue antes de que... No importa- sacudió la cabeza- quiero hacerlo. ¿Piensas que estoy loca?- preguntó con una tímida sonrisa.
-No lo sé- dijo Thomas con sarcasmo- sólo creo que estás rara y que te arrepentirás.

Guiomar soltó una risita y sacó un bolígrafo de su bolsillo, que ya lo tenía preparado de antes. Acto seguido escribió Guiomar Brandon con una caligrafía pulcra.

-Mira, Nicole ya está suscrita- señaló Thomas. Era la primera de la lista- de momento sólo se han apuntado ocho chicas, incluyéndote.

La verdad era que el propósito de Guiomar no era ganar la competición ya que quería que la ganara su prima... Su finalidad era otra. Otra que jamás iba a admitir.

-Por cierto, ¿dónde está Emma? No la he visto en toda la mañana- interrogó ella dejando a un lado su intención- Hayley y yo estamos muy preocupadas. Se fue sin avisar.

-¿No te lo ha dicho?- se extrañó Thomas- ha ido a ver a Harry. Me dijo que hoy era su cumpleaños.

-¿Que ha ido a ver a Harry?- Guiomar alzó el tono sin querer, visiblemente emocionada por la información- ¡Oh, Santo Dios, espero que pase algo...!

-No lo creo- comentó el joven negando con la cabeza- El otro día Bambi le preguntó si Em seguía sintiendo algo por Harry y ella le dijo que no.

-Hombre, no iba a decir que sí porque sabía que se lo diría a Harry. Ella no es tonta- citó Guiomar.

-Bambi se lo hizo prometer. Me lo contó ella- insistió él- me dijo que estaba segura de que Emma decía la verdad.

-No lo sé- dudó Guiomar- está claro de que Emma y Harry están hechos del uno para el otro. Siempre lo supe.

-Pero eso no quiere decir que sea correspondido- expresó Thomas amargamente.

Guiomar meditó la respuesta de su amigo los próximos minutos. Hay tantos enamorados que no están juntos y tantas personas juntas que no están enamoradas.


~~~



Dos amigas, una rubia y la otra morena, se abrazaban con fuerza después de un mes sin verse. Se tuvieron que separar pronto porque les empezaba a doler la espalda.

-¡Tengo tantas cosas que contarte!- exclamó la rubia, Cassandra, con la sonrisa más grande que nunca.

-Te veo muchísimo más feliz- habló la otra, Helena. Estaba súper contenta de reunirse de nuevo con su mejor amiga.

-Es que soy mucho más feliz. Me veo cambiada y ya no siento rencor por nadie- explicó ella con alegría- la Universidad es mucho mejor de lo que pensaba. He hecho muchas amigas allí, pero ninguna son como tú- añadió.

-Eso es lo que quería escuchar- bromeó Helena. Ella también le explicó como iba su relación con Justin después de lo de Robin.

-Vaya, cuántas cosas te han pasado. No sé cómo has dudado de tu relación, hay muy pocos chicos como Justin- declaró ella.

-Ya. Fui muy tonta- admitió Helena frunciendo los labios- ¿y que tal está Marcos?

-Le vi la semana pasada- dijo Cass con un gesto que daba a entender que no iba nada bien- y hablamos casi todos los días por teléfono. Está un poco triste, se le nota, pero no me lo quiere decir.

-Normal. No quiere preocuparte- resopló Helena- ¿y sabes que le pasa?
-Bella- murmuró Cassandra- no sabe cómo romper con ella. Todos sabemos que no la quiere. Ni siquiera la llama cuando está trabajando en la Universidad. Apenas se ven, sólo los fines de semanas.

-Vaya- declaró ésta arrugando la nariz- ¿y todo eso por ella?

-Sí. Está más claro que el agua que aún sigue enamorado de Guiomar aunque me lo niegue- dijo Cassandra- fue a trabajar a la Universidad de Sheffield sólo para acercarse a ella. Para no perderla.

-Ya, eso lo sabe todo el mundo. No sé porque no están juntos- dijo Helena un poco triste- sólo se diferencian tres años, casi cuatro. No es tanto.

-Pero él es un profesor y ella, estudiante. Es difícil porque es una relación prohibida- dijo Cassandra.

-Ya... Eso es cierto, pero el amor lo puede todo, ¿no?

-Veremos si es verdad- arguyó Cass.

~~~


-¡Hey, Emma!- gritó Guiomar corriendo hacia ella- ¡ya era hora! ¿Has comido en casa de Harry?

-¿Has estado en casa de Harry?- inquirió Raquel dejando toda su atención al celular.

-¿Qué habéis hecho? ¡Cuenta, cuenta!- chilló Hayley, muy emocionada.

Emma puso los ojos en blanco y entró a su habitación. Bendito Thomas, no debería haberle dicho nada...

-He comido fuera y no hemos hecho nada- dijo ella lanzándose a la cama. Se puso boca arriba y apoyó un codo en el colchón para sujetar su cabeza.

-¡Hoy es su cumpleaños!- dijo Nicole orgullosa de ser una fan muy fiel.

-Ya lo sé, por eso mis...

-¿Os habéis besado? ¿O mejor aún, perdonado?- saltó la rubia.

-Que noooooooooooo. Sólo he ido a felicitarle. ¡Nada más!

-¿Seguro?- interrogó Hay.

-Sí, seguro.

-¿Ni un roce?- preguntó Raquel con una sonrisa pillina.

-Ni un roce- afirmó Emma intentando no pensar en el casi beso.

Las cuatro soltaron una exclamación de derrota. A continuación, Guiomar soltó una palabra malsonante.

-Hoy hay fiesta en su casa- informó Hay- ¿no irás?

-No, no iré- negó Emma. No pensaba caer de nuevo tan bajo.

-Harry se pondrá muy contento si vas- rogó Guiomar rezando con las manos- además, también irán los chicos.

-No puedes rechazar una invitación de su cumpleaños- dijo Raquel con los ojos como platos- ¡ya me gustaría a mí ir! Sería el sueño de toda directioner.

-¡Ya te digo!- exclamó Nicole también.

-Sin embargo, a Harry no le apetece escuchar gritos de dos locas fanáticas en su cumpleaños- se lamentó Guiomar en broma.

-Venga Emma, vente- pidió Hayley con voz suplicante después de reírse de la broma de Guiomar.

-Estoy segura de que a Harry no le apetece verme- afirmó Em tras pensar en cómo se habría sentido él al dejarle plantado en el sofá después de pensar que le iba a dar un beso.

-Já, no te lo crees ni tú- dijo Guiomar.

Pero nadie persistió más. Emma se tumbó boca abajo y se limitó a pensar en lo que hubiera sucedido si hubiera besado a Harry. Notaba la mirada fija de Guiomar en su nuca.

-Kitty echa de menos a Elisabeth- comentó Nicole varios minutos después.

La pelirroja se acercó a la cama vacía de la desaparecida. La gatita estaba allí, acurrucada en la cama de la joven. La cogió con cuidado y empezó a acariciarla.

-Al fin y al cabo, no parece un demonio, ¿verdad?- dijo Hayley, observándolas con ternura.

-No. Es una ricura- admitió Nicole sin parar de acariciarla. Pasó los siguientes minutos dándole de comer y de beber.

-¿No os parece extraño que Elisabeth haya desaparecido así como así?- confesó Raquel con voz triste mientras ordenaba su ropa.

-Sí, muy raro- dijo Hayley disimuladamente. No estaba muy segura de que fuera ella la que le golpeó la cabeza, la fuerza parecía propia de un chico. ¿Thomas? Quién sabía...

-Yo la echo un poco de menos- admitió Nicole- y Kitty también- agregó cuando la gata maulló.

Emma también la echaba mucho de menos aunque no debería. Desde la desaparición de Elisabeth no recibieron ningún mensaje anónimo. ¿Era ella 88-20 entonces? En un principio estaba tan segura de que lo era pero ahora... Ya no lo estaba tanto.

Los pensamientos de Em dieron un giro brusco al cruzarse con Harry en su mente. Estaba segura de que había hecho bien en no besarle, se convencía a sí misma en que no había cometido ningún error pero... ¿por qué se sentía tan mal? ¿Porque le había hecho daño?

-¿Cómo es posible que una misma persona te haga sentir de lo mejor y, al mismo tiempo por cualquier error te haga sentir de lo peor?- susurró tan bajo que nadie de la habitación la escuchó.

“Se llama amor” le dijo el subconsciente.


~~~


Había invitado a Shirley a venir a su casa y se acababa de marchar. Habían pasado una agradable mañana, llena de bromas y risas: algo que necesitaba. Había llegado la hora de la verdad. No paraba de morderse las uñas, jamás había estado tan nervioso... Ni siquiera antes de su primera audición en X Factor.

Por fin se escuchó el timbre y Zayn se lanzó a la puerta, literalmente. No estaba la chica bajita con el pelo rubio y rizado, si no, la chica castaña con pecas.

-Beth- contuvo el aliento y la dejó pasar. Estaba como moribunda y era algo normal: acababa de venir del hospital para confirmar su embarazo.

-Estoy embarazada, Zayn- confirmó ella mirándole directamente a los ojos- de cuatro meses.

Al chico se le cortó la respiración e, incontroladamente, su mirada se posó en la barriga de Beth. Ahí estaba la tripa abultada. Tantos días sin querer admitirlo...

Beth estaba esperando un hijo suyo.

-No sé que decir.

-Sé que no quieres tener un hijo ahora- dijo ella con lágrimas en los ojos- ni conmigo. Siempre lo he sabido, Zayn. Sé que te acostabas conmigo por placer...Sé que nunca me has querido.

-No digas eso- susurró él abrazándola. Cogió su cabeza delicadamente y la posó sobre su hombro- no digas eso. Puedes abortar.

-El médico me lo ofreció. Me dijo que era muy joven y que podía seguir adelante con mi carrera- la voz le temblaba y se le entrecortaba cada vez que soltaba una palabra- pero le he dicho que no quería abortar. Quiero tener al bebé.

Eso era lo que no quería oír. No quería dejar One Direction por un bebé, no quería ser padre a los 21 años, no quería que Beth fuera la madre de su hijo. Pero tampoco la podía dejar sola al cuidado de un bebé.

-Sé en lo que estás pensando. Cuidaré yo sola al bebé- comentó ella mientras se limpiaba las lágrimas.

-Eso nunca- afirmó Zayn zarandeando un brazo de la muchacha- jamás sucederá eso. Cuidaremos juntos al bebé.

-Zayn, eres miembro de la banda más famosa del mundo. No puedes tener un hijo justo ahora, que estás en la cima del mundo- dijo ella comprensivamente.

-Sí que puedo. Sí que podemos- dijo él sin cambiar de opinión- una parte del bebé es mío. Es nuestro.

A Beth le tembló un poco la voz y abrazó a Zayn.

-¿Quieres que sea un niño o una niña?- le preguntó.

-Me da igual, con tal de que sea un hijo tuyo- le respondió él.

Se sentía tremendamente mal mentirla. No la quería y por nada del mundo quería un bebé pero lo iba a aceptar. Era su hijo y lo iba a criar porque era suyo. Pero eso no era lo único que le hizo sentir mal: mientras Beth recibía la noticia, él estaba disfrutando con Shirley.

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Ya eran las nueve de la noche y acababa de empezar el cumpleaños de Harry. Emma se encontraba en la habitación de la Universidad con Nicole y Raquel. Hayley y Guiomar se habían marchado.

-Venga, sigo creyendo que deberías ir a visitarle- rogó Raquel.

Emma resopló por undécima vez. Cada vez que le decían eso tenía más ganas de ir. Era una difícil tentación.

-Ya he ido a visitarle esta mañana.

-Pero no es suficiente- inquirió la pelirroja mientras acariciaba a la gatita de Elisabeth- tienes que presenciar su fiesta de cumpleaños.

-¿Y eso porqué?

-Porque eres la chica que él ama- dijo con simpleza.

Emma suspiró otra vez y posó su cabeza en la almohada. ¿Sería verdad? ¿La seguía queriendo? Si era así... ¿Por qué encontró a Allanah en la casa de Harry esta mañana? Él dijo que no habían hecho nada... Aunque no se podía fiar de él después de tantas mentiras.

-¿Sabéis qué?- saltó ella levantándose de golpe de la cama- que sí, iré a visitarle. Podemos ser amigos perfectamente.

-No era eso lo que quería decir, pero vale, por lo menos vas a la fiesta- comentó Nicole con cierta ironía.

Se cambió de ropa por una más bonita y elegante y se maquilló formalmente. En poco tiempo llegó a la casa de su ex novio, era la segunda vez en un día.

Había luz en el interior de la casa y mucha gente en el salón. Salió del coche y a medida que se iba acercando iba reconociendo las caras. Todos estaban sentados en círculo, algo que le pareció bastante raro a Emma. Vio, por orden, a Hayley, Niall, Louis, Eleanor, Bambi, Liam, Harry, Zayn, Beth, Zac, Guiomar y a alguien que no logró identificar porque le tapaban las cortinas. Guiomar hablaba animadamente con la persona mientras sostenía una copa de alcohol en la mano.

Emma se paró en seco al reconocer a la persona encubierta. Allanah se había levantado de su sitio y se acercó a Harry para darle un beso en la boca. Mientras se besaban apasionadamente, Guiomar reía.

Se le revolvió el estómago como si hubiera recibido un puñetazo. Cuando se dio cuenta de que tenía los ojos anegados en lágrimas, volvió al coche. Condujo con la vista borrosa hasta llegar a una carretera vacía. Aparcó en la esquina y salió del coche.

¿Por qué le pasaba todo aquello?  Por un momento pensó que Harry la seguía queriendo y sólo por eso había vuelto. Había sido tan tonta en pensar en perdonarle...

Pero no, aquella mañana le había pedido un beso para aprovecharse de ella y confundir sus sentimientos.

Nicole estaba equivocada. Ella no era la chica que Harry amaba, esa chica era Allanah.

Pero no sólo la había engañado Harry, Guiomar también lo había hecho. Aquella mañana le había dicho que Harry quería que estuviera en su cumpleaños... ¿Para qué? ¿Para ver  cómo besaba a una chica que no era ella?



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-Me voy ya, Nick. Tus compañeros vendrán pronto- respondió Nicole.

-Vale- dijo él con la voz ronca sentado en la cama- ¿mañana vendrás?

Nicole sonrió a espaldas de Nick y acto seguido se puso el sujetador.

-Si quieres nos vamos a Londres- arguyó ella dándose la vuelta mientras recogía su camiseta y se la ponía.

-No. Ven a mi habitación- pidió él con voz autoritaria. Después puso una de sus sonrisas encantadoras.

-¿Otra vez? Siempre hacemos lo mismo- se quejó la pelirroja ya vestida. Sólo faltaba el calzado.

-¿Qué mas da? Es divertido- se limitó a decir él.

Nicole suspiró y se levantó de la cama, provocando que se levantara unos centímetros más.

-Por cierto, se me olvidó decirte una cosa- empezó él. La sábana que le cubría antes se resbaló, dejando ver su torso musculoso- un amigo tuyo rarito vino esta mañana a hablarme.

-No tengo ningún amigo rarito. No sé a quién te refieres.

-Que sí, ese friki con quien ibas antes a todas partes- especificó Nick con cierta repulsión.

-Tommy no es un rarito- replicó Nicole irritada- ¿y qué te dijo?

-Me dijo que te cuidara y me dio un papel escrito- comentó Nick con desinterés.

Nicole giró la cabeza tan rápido que se hizo daño en el cuello. Miró al joven.

-¿Qué ponía en el papel?

-No lo sé- él se encogió de hombros- lo he tirado a la basura- después se rió de su propio chiste.

-¡Deberías de haberlo leído!- se enfadó ella- estúpido, podría haber sido algo importante.

-¿Por qué? ¿Te interesa ese capullo?

-Era mi amigo.

Nick se empezó a reír a carcajadas. Como si aquella frase fuera graciosa.

-¿Es una broma?

Nicole decidió no perder más el tiempo, cogió su bolso de piel y se marchó de la habitación. Cerró la puerta de un portazo y vio venir a los dos compañeros de Nick. La miraron de arriba abajo con un brillo en los ojos. Como si ella fuera un juguete que deseaban todos.

Ella gruñó. Sólo había conocido a un chico que no la miraba así.